Hace un par de semanas Buzzfeed reportó el caso de Josh Mohrer, máximo responsable de Uber en la ciudad de New York, que hizo uso de la plataforma de la startup para hacer el seguimiento en tiempo real de una periodista que se iba a encontrar con él en su oficina, y venía en uno de los vehículos de Uber.

Lo que comenzó como algo sin importancia para el ejecutivo que "simplemente quería encontrarse con la periodista justo cuando llegara a la oficina" terminó siendo una verdadera semana de mierda para Uber, dado que desató la polémica, en conjunto con las amenazas de otro ejecutivo hacia otra periodista, en relación a Uber y la privacidad. Si los responsables del servicio pueden saber dónde estamos y a dónde vamos de manera inmediata, y amenazan de manera informal con hacer uso de esa información que es completamente confidencial, ¿cómo confiar en el servicio?

Esa es la pregunta que se hacían sus usuarios y hoy Uber trata de tranquilizarlos al anunciar que "ya han tomado medidas disciplinarias contra Mohrer por sus acciones, luego de una "investigación detallada de los hechos". Pero lamentablemente, para muchos, esto no es suficiente.

Al ojo del público no ha pasado nada. Mohrer sigue con su trabajo, y no se conoce a ciencia cierta el alcance y el uso que se le da a God View, la plataforma que Uber usa para llevar un control de dónde están sus carros y pasajeros en tiempo real.

Por lo visto, aún tenemos que esperar que se revele la investigación realizada y, más importante, si esto puede volver a suceder, o qué medidas ha tomado Uber al respeto, antes de perder la confianza de sus clientes.