El 20 de noviembre de 2011, el Partido Popular ganó por mayoría absoluta las elecciones generales. Mariano Rajoy se convertía así en el sexto presidente del Gobierno de España de la democracia. Un presidente tranquilo, pausado, y sobre todo, comprometido con la investigación y el desarrollo.

Desde la jura de su cargo ante el Rey, el 21 de diciembre de 2011, Mariano Rajoy ha demostrado su implicación con la investigación española. Su agenda institucional ha estado repleta de reuniones y encuentros con científicos. En casi tres años de gobierno, el presidente gallego ha ido a dos centros de investigación.

Talento y empuje para la ciencia

La primera vez, el pasado mes de junio. Mariano Rajoy visitaba el Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares. La segunda, hoy. Con motivo del quincuagésimo aniversario de la Agencia Espacial Europea, nuestro presidente acudía a las instalaciones de Villanueva de la Cañada para presidir el acto conmemorativo. Allí hacía unas declaraciones explosivas. No habló de la operación Púnica. Ni de las tarjetas black.

Habló de vocación científica. Con la templanza que da su apuesta, firme y comprometida, por la investigación en España. Con la tranquilidad que da el haber apostado por la carrera de los jóvenes científicos españoles. Los mismos que se han ido para no volver.

Porque cuando Mariano Rajoy habla de "talento" y "empuje" en un mismo tuit, parece que se refiere a la conocida como fuga de cerebros. Desde el inicio de la crisis, más de 700.000 personas han emigrado fuera de España, según la investigadora Amparo González. La mal llamada movilidad exterior no es real.

Y es que como explican en este análisis en Politikon, la fuga de cerebros se llama así debido a un saldo negativo: no sólo se van científicos al extranjero, sino que no vienen investigadores de otros países y los españoles exiliados tampoco regresan. ¿A ese empuje se refiere nuestro presidente?

Cuando Rajoy habla de España como la décima potencia científica, es difícil precisar exactamente en qué disciplina sobresalimos. Se me ocurre, por ejemplo, que su valoración se centra en el escandaloso envejecimiento de la ciencia española, como ha denunciado incluso Emilio Lora-Tamayo, presidente del CSIC, en el plan de actuación del Consejo de 2014 a 2017:

“Superada la muy difícil situación económica de los últimos años, los dos problemas que gravitan sobre el funcionamiento del CSIC y amenazan con más intensidad su misión, son el de la pérdida y envejecimiento de su personal y el de una estructura y capacidad de gestión, faltas de la necesaria flexibilidad y alcance”.

La edad media del personal investigador del CSIC es de 53 años. El progresivo envejecimiento de nuestra I+D, causado por la deficiente tasa de reposición del 10%, es un problema muy grave que compromete el futuro de la ciencia española. Así lo ha denunciado también Research Europe, que explicó que no habría nuevos contratos de investigación hasta 2016.

Investigación para un mañana más próspero

Campeona del mundial del envejecimiento y tristemente famosa por el exilio de sus jóvenes, la ciencia española parece no haber encontrado su rumbo todavía. Y eso que nuestro presidente, también durante la visita a la ESA, ha demostrado ser un excelso poeta, describiendo con garra y fuerza qué es la investigación:

Un mañana próspero. Ay de Rafael Alberti, Miguel Hernández, Federico García Lorca. No sabíamos que Mariano Rajoy iba a firmar con su rúbrica tales palabras de cariño y aprecio hacia la I+D. Lástima que sus mensajes de apoyo no rimen demasiado bien con sus hechos y gestiones políticas.

La ciencia española sufre recortes acumulados del 40% desde 2009En la segunda Carta por la Ciencia, los investigadores españoles denunciaban un recorte acumulado del 40% desde 2009. Desde la entrada del gobierno del Partido Popular, esta situación, lejos de arreglarse, ha ido empeorando. A pesar de que la Unión Europea pide que la inversión en ciencia alcance el 3% del PIB en 2020, actualmente no llegamos al 1,3%.

Podría parecer que con la mejoría económica de 2014, la situación de la I+D en España podría cambiar, dado su papel de "pilar de la competitividad", en palabras de Mariano Rajoy. Lamentablemente, y a pesar de que los presupuestos suben un 4,24% según la Confederación Española de Sociedades Científicas (COSCE), la ciencia ha pasado de jugar en la Champions League a tener que conformarse con la División de Plata.

Mariano Rajoy

¿Por qué si la inversión parece que sube en realidad no lo hace? Como denuncia la COSCE, los Presupuestos Generales del Estado para 2015 reducen los fondos no financieros en 7 millones de euros, aumentando los financieros en 267,70 millones. Es decir, siguen recortando las subvenciones para proyectos científicos y aumentando los créditos (partidas económicas que la mayor parte de centros no pueden utilizar). En palabras de la COSCE:

No se puede decir que se apueste por la I+D+i como motor de crecimiento sino que se consolidan las pérdidas de años anteriores. Con estas tasas de crecimiento se necesitarían muchísimos años para recuperar los niveles de 2009

Tal vez el problema más grave lo sufra el CSIC, que pierde un 0,4% de su presupuesto con respecto al año anterior, después de haber estado a punto de quebrar. ¿Ofrece eso algún tipo de tranquilidad a los investigadores españoles? Más recortes: el Instituto de Salud Carlos III, que contó con un presupuesto de 286 millones de euros en 2014, tendría 274 millones en 2015, un 4,5% menos.

En algunas de las manifestaciones contra los recortes en I+D, se oye cantar "un país sin ciencia es un país en decadencia". Seguimos, como prueban los datos, cuesta abajo y sin frenos. ¿Es ésta la apuesta del gobierno de Mariano Rajoy por la investigación en España?

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