Me habría gustado hablar de este lanzamiento sin mencionar la serie Souls de From Software por respeto a los desarrolladores, pero bebe tan directamente de ellos que me ha resultado imposible evitar las referencias. Sin llegar a ser un calco de la saga de la compañía nipona, es lo más parecido que he probado nunca. La palabra clave para describir los Souls es “difícil” y esta característica ha sido decisiva a la hora de hacer estos títulos tan extraordinarios. Lords of the Fallen sigue por este camino aunque llevando el cinturón de seguridad puesto. Sin llegar a ser fácil o convertirse en un hack and slash, se penalizan mucho menos los errores en combate dándonos la posibilidad de probar un estilo de juego más agresivo que defensivo, aunque el escudo seguirá siendo importante en muchos combates.

En un juego así es necesario que el sistema de combate sea muy preciso en lo relativo al movimiento del personaje y/o enemigo así como el hecho bloquear/golpear para sentir que has muerto por tus errores y no por un fallo de programación.

En este caso no lo es, el sistema es bueno pero tiene imperfecciones, lo cual se traduce en que el castigo por hacerlo mal tiene que reducirse y con ello la dificultad/exasperación de Lords of the Fallen para ser justos con el usuario.

Un claro ejemplo de esto son los enfrentamiento contra los jefes que encontraremos cada cierto recorrido. Si bien podríamos esperar duros combates donde morir una y otra vez hasta deducir la mejor estrategia, la realidad es que no es difícil acabar con ellos en el primer intento; especialmente más avanzado el juego donde cuentas con mayor nivel, equipamiento y pociones curativas. Por suerte o por desgracia no nos encontraremos con Ornstein y Smough.

En un mundo de fantasía medieval oscura y grotescas criaturas demoníacas con paisajes imposibles. La estética está realmente bien plasmada en detallados escenarios que transmiten sensaciones. Extenuantes, estrechos y oscuros laberintos cuando bajemos a las catacumbas y vastos salones iluminados por la Luna en el castillo.

Un mapa, una vez más, al más puro estilo Dark Souls entramado que que recurre sobre sí mismo al abrir puertas bloqueadas que dan acceso a zonas por las que ya hemos pasado facilitando los viajes para evitar futuras caminatas. La narrativa es otra de las diferencias más apreciables que encontraremos respecto a Dark Souls. Si estábamos acostumbrados a que nos mantuvieran al margen de las explicaciones más allá de nuestras propias deducciones, en Lords of the Fallen han optado por una crónica mucho más clásica en los videojuegos mediante cinemáticas, conversaciones y una gran cantidad de notas de audio que iremos encontrando y que aportan contexto a las zonas que visitamos.

En este caso nos pondremos en la piel de un convicto sentenciado a terminar sus días en prisión que ha sido liberado con la misión de acabar con los Rhogar, una serie de demonios que están llegando a nuestra dimensión. Nada nuevo, nada que no se haya visto antes. Una excusa para empuñar el hacha y matar demonios. El argumento simple y puede resultar poco cautivador para el jugador. Yo mismo me he encontrado mirando el móvil en alguna secuencia o conversación con otros NPC por el poco interés que me generaba.

Nuestro personaje siempre será ese hombre calvo, tatuado, con barba y cara de pocos amigos de la portada. No hay opciones de personalización de sexo, altura, color de piel ni de nada. Todo cuanto se permite elegir al iniciar el juego es una de las tres clases habituales (fuerza, agilidad, magia) y un set de equipamiento inicial entre ligero, equilibrado y torre indestructible.

Cualquiera que sea nuestra elección, contaremos con una armadura bastante épica desde un inicio. No sigue la línea habitual de los RPG donde empiezas con harapos y un palo para defenderse y poco a poco vas adquiriendo piezas que lucen mejor. Aquí todas las armaduras, armas y escudos que iremos encontrando serán bastante espectaculares. Mención para el menú de inventario que es exactamente igual al de Diablo 3 en consolas con sistema circular y flechas verdes/rojas como indicadores de mejora respecto a la pieza actual.

La elección del arma es algo muy personal. Su tamaño será directamente proporcional a su daño y coste de energía pero inversamente a su velocidad. Con una espada gigante queda formidable sobre el protagonista y prácticamente es posible acabar con cualquier enemigo de un golpe, pero si fallas probablemente no tendrías energía para lanzar un segundo. Deberemos elegir aquello que se ajuste más a nuestros gustos. Yo personalmente llevé durante casi toda la campaña el misma hacha balanceada que escalaba el daño con el fuerza porque el resto de armas no me convencian.

Pero ahora mismo el mayor problema de Lords of the Fallen es él mismo. Es una lastima que esta grata inmersión se vea abruptamente interrumpida por caídas de frames, sonido que se va, enemigos que desaparecen o se quedan congelados y agujeros por los que caes y no puedes salir. Espero que pronto pongan fin a estos molestos y numerosos bugs que empobrecen demasiado la experiencia.

Conclusión

Para bien y para mal, la carta de presentación de Lords of the Fallen es tener cierta similitud con la saga Souls. A su favor tiene que la serie de From Software tiene un extenso público reclamando juegos de esta índole, pues el sector está un tanto vacío. El problema es que las comparaciones son odiosas y pueden ser muy duras si el listón está demasiado alto, como en este caso.

Bastante más sencillo en dificultad que Demon/Dark Souls (sin llegar a ser un paseo) con la intención de llegar a una audiencia mayor que sólo un puñado de valientes. No penaliza tanto los errores de combate permitiendo llevar un estilo de juego más rápido. Si has terminado los de From Software, este no supondrá un gran reto. Si no te gustaron, probablemente este tampoco sea para ti.

Lords of the Fallen no es un mal juego, ni mucho menos. Cada vez que me he puesto a jugar lo he hecho con ganas y me ha costado soltar el mando, cosa que no siempre pasa. Su argumento no es nada cautivador pero la ambientación está bastante trabajada y lo más importante, aporta un buen número de horas de diversión. Recomendado para los fans del género, aunque no obligatorio.

Pros

  • Excelente ambientación
  • Detalle de las armaduras y armas
  • Supone un reto pero no llega a desesperar al jugador

Contras

  • El argumento intrascendente
  • Demasiados bugs (movimiento enemigos, frames, sonido, etc.)
  • El sistema de combate es bueno pero no perfecto
  • Poca variedad de enemigos

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