Un largo viaje para cubrir un congreso apasionante: IBM celebraba su edición anual de Insight, un monumental punto de encuentro en el que se ven las caras medios, empleados y diversos agentes de la órbita del gigante azul. En esta ocasión además, la firma estadounidense presentaría toda la artillería en torno a Watson Analytics y el pelotazo del momento: su acuerdo con Twitter. ¿Cómo cubrir un evento de semejantes dimensiones? Como suele suceder en muchos ámbitos de la vida, los sucesos vivieron un giro inesperado...

El Insight 2014 se celebró en Las Vegas y yo me cubrí las espaldas para no perder un solo detalle del gigantesco encuentro (más de 30.000 personas ocupando pasillos, salas y auditorios del Mandalay Bay): MacBook Air, iPad mini, mi fiel Nikon D40 y el iPhone 6 Plus. Munición pesada en rendimiento, que no en peso, valga la redundancia. Y así me presenté en la capital mundial del juego. La agenda era de infarto y arrancaba a las 7 de la mañana para un desayuno en conjunto y luego el trabajo repartido en sesiones, congresos, entrevistas y demostraciones. Mi primera mañana me presenté con toda la cacharrería en la mochila: cámara, portátil, tablet, smartphone y un par de baterías externas por si las moscas. Pero este despliegue duró sólo una mañana.

iPhone 6 Plus, un todoterreno sin complejos

Fue en la primera presentación cuando comprobé que era ineficiente abrir el MacBook, comenzar a escribir, agacharme para disparar con la Nikon, y vuelta a empezar. Los oradores iban desplegando su discurso sin pausa y se perdía tiempo en este movimiento. El portátil acabó pronto en la mochila. La siguiente baza fue el iPad para anotar y me arriesgué con la cámara del iPhone 6 Plus: la Nikon, también, a la mochila. Menudo cambio: mi capacidad de reacción fue muy superior pero seguía resultando extraño tener la tableta sobre mis piernas y uno no siempre se sentaba en una silla. La moqueta fue otro de los habituales en un certamen tan concurrido.

Pronto descubrí que resultaba más rápido escribir con el iPhone 6 Plus directamente, intercalando las fotografías entre texto y texto. Evernote era la herramienta perfecta, ya que en una misma nota podía combinar textos, fotografías, e incluso grabaciones de voz cuando entendía que el contenido lo merecía. El desmedido smartphone de Apple se convirtió en un abrir y cerrar de ojos en la única herramienta empleada para cubrir el contenido, y de cuándo en cuándo giraba la cabeza para comprobar que el resto de los asistentes seguía aferrado a sus portátiles. Pero me di cuenta que jugaba con ventaja: el smartphone ofrecía todo lo necesario para cubrir todos los aspectos de la presentación y de hecho, redacté la práctica totalidad de los artículos a pie de moqueta.

Pero... ¿en qué ganó realmente el iPhone 6 Plus para dejar atrás al resto de equipos?:

  • Rapidez: el smartphone se activa al instante y los escasos segundos en los que tarda en volver a la vida un portátil uno puede perderse una buena frase o concepto. Con el iPhone en la mano y Evernote abierto, no me dejé nada atrás.

  • Batería: Fue un experimento ya que tampoco llevaba tanto tiempo con el iPhone 6 Plus en mi poder, pero lo cierto es que se cumplieron las expectativas y el equipo soportó estoicamente las largas jornadas de uso infatigable a los que se vio sometido.

  • Cámara: ¿Realmente era necesario llevar una pesada Réflex? La cámara del dispositivo de los de Cupertino da todo lo mejor en condiciones de baja luminosidad y aprovechando la inmediatez que antes he mencionado, era difícil dejar escapar una buena instantánea.

  • Capacidad: Los 128 GB de capacidad de mi versión hacían que realmente me despreocupara de dónde guardar fotos, vídeo y audio. Por otro lado, al contar con todo integrado en un mismo equipo, me ahorraba el pasar las fotos de la cámara al ordenador.

  • Movilidad: Aunque es cierto que nunca tuve el valor suficiente de dejar en la habitación el MacBook Air, tampoco me preocupó llevarlo en la mochila por si las moscas, aunque el grueso del trabajo lo realizara en el iPhone 6 Plus.

Es cierto que al final siempre era necesario el ordenador para montar todo en la habitación del hotel o en una zona aislada del recinto, pero me sorprendió la versatilidad del equipo de los californianos ¿Se podría haber replicado este ejemplo en otro modelo de una plataforma rival? Por descontado, pero en mi caso encontré un cómodo cobijo en lo nutrido del ecosistema iOS, y la sólida combinación de hardware, batería, generosa pantalla, y una cámara de primer nivel para poder salir sin problemas de cualquier aprieto en pleno congreso.

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