Apple está pasando por uno de sus mejores momentos, al menos en números. Los resultados financieros que rompen récords se suceden cada trimestre y el número de iPhones vendidos no para de crecer. Tanto, que en toda Europa y parte de Asia la demanda supera la oferta a niveles que la compañía no había visto en los últimos años. Pero a pesar de los números y a pesar de las buenas cifras de ventas, hay un segmento de mercado que está perdiendo fuelle trimestre a trimestre. El iPad, el dispositivo que nos prometieron iba a cambiar la forma en la usamos el ordenador, no lo está siendo, y el interés de los consumidores se está perdiendo.

Eduardo Arcos ya lo puso de relieve en su análisis del iPad Air 2, pero lo cierto es que a esta pérdida de interés y a esta caída de las ventas le acompañan algunos factores que están haciendo que usuarios -como servidor- hayan dejado de lado el iPad para acabar abrazando de nuevo un portátil, y en algunos casos, un iPhone 6 Plus. Y es que el iPad ya no es lo que nos prometieron, pero podría serlo con unas pocas líneas de código.

Lo cierto es que los factores que han desencadenado está situación sobre el iPad de Apple -y sobre el mercado de tablets en sí mismo- no lo son por separado, sino que forman parte de un conjunto en el que la balanza entre necesidades satisfechas y pendientes ha tirado al traste las intenciones de los fabricantes en apenas cuatro años de vida que tiene el mercado. Y lo ha hecho sin alcanzar el potencial que tiene la plataforma. Por decirlo de alguna forma, tanto fabricantes como desarrolladores se han conformado. O no han sabido -todavía- encontrarle el punto al dispositivo que haga que los usuarios dejen de lado definitivamente el ordenador aunque sea para tareas básicas.

El bajo ciclo de renovación por los consumidores no está ayudando a potenciar y desarrollar la plataformaApple ha sido capaz de llevar al mercado un dispositivo que está muy por encima en números de los ordenadores personales que tienen muchos usuarios en sus casas, en los que las tareas más básicas se dan por sentadas y las más complicadas solo requieren un poco más de tiempo. Fabricantes y desarrolladores han llevado el potencial del ordenador personal hasta límites en los que ninguna tarea se les resiste. Pero con el dispositivo que venía a sustituir al ordenador personal se han rendido. Hasta tal punto que, quitando un par de excepciones, lo han convertido en una suerte de smartphone de pantalla grande que precisamente tiene lo peor de las dos plataformas: el móvil y el ordenador personal.

Gran hardware con un software muy mediocre para 2014

Llegados a este punto, y mirando el mercado de tablets sobre el papel, uno se daría cuenta que tiene el potencial suficiente para sustituir al ordenador personal: pantalla grande, resolución mayor, más batería, mejor hardware, más ligero y portable... Ahora es cuando uno se da cuenta de que, aunque tengas el mejor hardware del mundo, sino tienes un software a la altura de poco sirve. Porque iOS se ha quedado corto en el tablet a la vez que daba su mayor salto en el móvil. iOS 8 ha convertido al iPhone en el mejor smartphone del mundo al mismo tiempo que ha hecho del iPad en el mismo dispositivo que ya era, ligeras mejoras de por medio. iOS 8 no ha significado nada en el iPad debido a los desarrolladores no han sabido o querido sacarle el potencial, pero tampoco la propia Apple.

La promesa de la era post-pc la está rompiendo el software, no el hardware. Es una pena que el avance de iOS no vaya a la par con las impresionantes innovaciones en el hardware de los dispositivos que Apple está lanzando año con año. - Eduardo Arcos, CEO de Hipertextual.

Y el problema de todo esto es que Apple tiene el potencial de convertir al iPad en el dispositivo post-pc que presentó, pero que poco a poco interesa menos. Los consumidores se han dado cuenta que los saltos entre generaciones no justifican renovar el dispositivo cada año, y Apple tampoco ha conseguido convertir al iPad en el dispositivo personal que quería, más cuando el mercado lo ve como un dispositivo multiusuario totalmente desaprovechado, sobre todo para las familias. Como consecuencia, la compañía está dejando de lado el software del iPad convirtiéndolo en un iPhone con pantalla grande, y los desarrolladores, dejando de lado algunos que tiene su foco de negocio en el iPad, no están ayudando. Al final, el iPad ha acabado convirtiéndose en un iPhone grande por la dejadez de los desarrolladores

Con todo, tenemos el cocktail perfecto como para que la era post-pc acabe significando la vuelta al PC después de este paso por el desierto, cuando es más fácil que nunca convertir al iPad en el dispositivo perfecto. Aplicaciones creadas de verdad para iPad y no un simple rediseño con un par de columnas más, la posibilidad de usar varias aplicaciones al mismo tiempo o añadir cuentas multiusuarios podría devolver al iPad a la promesa real de sustituto del ordenador personal; aunque si lo pensamos bien, Android ya tiene todo esto y tampoco funciona.

A lo mejor es que no hemos entendido bien el concepto post-pc o no han sabido vendérnoslo, al menos hasta este 2014. Quién sabe si con iOS 9 será de verdad el año del iPad, que sirva para enseñar al mercado las posibilidad del tablet, y que sus principales bondades no se limiten a un hardware puntero cuyos números hace tiempo que dejaron de importar al consumidor.

Ahora en Hipertextual

Suscríbete gratis a Hipertextual

Estamos más ocupados que nunca y hay demasiada información, lo sabemos. Déjanos ayudarte. Enviaremos todas las mañanas un correo electrócnio con las historias y artículos que realmente importan de la tecnología, ciencia y cultura digital.