Los despidos de una muerte anunciada a bombo y platillo. Si hace unas semanas nos hacíamos eco de que la compañía española anunciaba un ERE con el que intentaba salvar su catastrófica situación financiera, echándole la culpa, como suele ser habitual, a Google, parece que al final serían -vía una propuesta de la compañía- 207 empleados los que se van a la calle de los más de 400 que conforman su plantilla.

El peor resultado de todos, pero también el más esperado tras el anuncio pesimista de sus directivos, que no han sabido adaptar la compañía a los nuevos tiempos -pues recordemos que Softonic es una de las más veteranas del lugar- a base de malas prácticas y un engaño constante al consumidor mediante barras de navegador, spyware y malware de regalo cuando se descargaba software disponible en su plataforma.

Y es que Softonic fue un éxito dentro del mundo tecnológico español, pues ya en 2012 registró un aumento de ingresos 52,5 millones de euros y en 2014 más de 125 millones de personas visitaron el sitio cada mes con el móvil que representa el 10% de los ingresos de la compañía, contando con que además el año pasado el fondo suizo Partners se hizo con 30% de la compañía por 82,5 millones de euros, fijando su valoración en 275 millones de Euros.

Con todo, la compañía alega causas económicas, técnicas, organizativas y de producción, uno de los epicentros de la última reforma laboral y que desde luego ha sido la base legal con la que los despidos en Softonic alcanzarían los 207 de sus empleados, motivadas por:

  • Cambios en el negocio de descargas de escritorio, que según la compañía ha contribuido a un descenso del tráfico de ingresos asociados a su sistema de descargas (Softonic Downloader)

  • La cancelación de contratos con clientes.

Ahora solo quedan los 30 días de consultas que garantiza la ley laboral, pero desde luego el futuro de la compañía y de sus empleados pinta bastante mal. Sea como sea, Softonic quedará en los libros de negocio como ejemplo de cómo no engañar a tus usuarios con malas prácticas, pues por mucho que se intente defender esto negándolo, ha sido lo que ha condenado a la compañía.