Xiaomi, Meizu, Coolpad, Meizu, Oppo, Vivo. Los fabricantes de móviles chinos. Los que iban a poner en jaque a las grandes compañías móviles occidentales a base de móviles de altas prestaciones -con un software más que dudoso- a bajo precio. El dorado de aquellos usuarios que no querían gastarse 600 dólares en un terminal porque tenían la posibilidad de comprarse un movil más barato pero que hacía lo mismo que el iPhone. A estos fabricantes, que iban a dominar los mercados occidentales con el cuento que viene el lobo, y que analistas e inversores de todos los segmentos y colores se empeñaban a decir que era un argumento dudoso, se les acaba el chollo.

Y es que su modelo de negocio de llevar al mercado copias baratas -nunca mejor dicho- estaba caduco desde el momento que se plantearon salir de Asia. En el continente asiático, con países como India y China en los que todo vale en materia de propiedad intelectual, puede que el cuento del bajo margen gracias a la fotocopiadora funcione, pero no en Europa.

El hecho es que las voces, no escuchadas por las grandes voces del sector tecnológico que veían en los móviles chinos el nuevo grial, estaban ahí desde el principio, aunque algunos les costase verlo: las compañías asiáticas no pueden competir en Europa y América con sus terminales desde el momento en el que se basan en copias absurdas, puesto que en estos mercados las regulaciones sobre propiedad intelectual e industrial no permiten, vía demanda de las grandes, plantearse que algo así pueda pasar. De hecho, a Samsung ya le costó caro en sus pleitos contra Apple, aunque de forma menos notoría que este caso.

El modelo de negocio basado en la fotocopiadora no tiene cabida en Europa y AméricaAhora, como no podía ser de otra forma, los grandes fabricantes de telefonía móvil como Nokia, Microsoft y Ericsson están preparando sendas demandas en materia de violación de propiedad industrial contra Xiaomi, Meizu, Coolpad, Oppo y Vivo, tal como informa Digitimes. Hasta ahora, a las compañías occidentales no les ha importando las flagrantes copias de los fabricantes asiáticos puesto que su comercialización estaba limitada al mercado nacional chino. Pero ahora, con las intenciones de Xiaomi de asaltar el mercado Europeo y Americano con burdas copias de productos de compañías occidentales, los temores de la grandes se están poniendo de relieve. Y con toda la razón del mundo.

Aunque otras marcas chinas como Lenovo, Huawei y ZTE también pueden recibir este tipo de avisos y demandas, sus terminales tiene más identidad propia -dejando de lado a Lenovo y su copia del iPhone 6-, y además cuentan con el líquido y el crédito para hacer frente a este tipo de demandas multimillonarias, algo que no es el caso de Xiaomi o Meizu. Más cuando compañías como Huawei son gigantes de las telecomunicaciones con grandes carteras de patentes en materia de redes.

Que se preparen los fabricantes chinos, pues todo pinta a que se les ha acabado el chollo, y tendrán que aprender a jugar con las reglas del juego de los grandes, algo que con su modelo de negocio parece ser imposible, al menos, con los márgenes por terminal que manejan. ¿Lo mejor de todo? Vamos a dejar de escuchar a esos pseudo-gurús lo de que la alterativa china siempre es mejor.

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