Parece que la apuesta de dos fabricantes por fomentar el uso de coches impulsados con hidrógeno es firme, pero ¿qué están dispuestas a hacer para que sea interesante para el usuario su compra? Por el momento entran al mercado con la desventaja de ser muy costosos, y que necesitan sí o sí una red de estaciones de carga de hidrógeno muy numerosa. Dos peros tan importantes que la ofensiva en los mercados donde se comercializan estos coches está siendo muy fuerte.

Toyota y Honda son los dos grandes fabricantes, junto a Hyundai, General Motors y a Mercedes Benz, que están realizando avances significativos, pero solo las dos primeras parecen dispuestas a entrar en el mercado real con sus propuestas. Toyota ofrecerá a los compradores de su Mirai, así es como ha denominado a su berlina impulsada con hidrógeno, combustible gratis. Sí, los propietarios podrán disfrutar de repostajes gratuitos e ilimitados. Si puedes cargar sin ningún coste el depósito de tu coche, está claro que el precio de compra no es tan importante, pero es que además, existen cuantiosas ayudas, que alcanzan los 13.000 euros, para la compra de este tipo de coches.

Por el momento solo se venderán en 2015 200 unidades de coches impulsados a hidrógeno.

Suena rentable, pero hay que destacar que el número de estaciones de carga de hidrógeno es tan reducido que podemos contarlas con los dedos de una mano, por lo que disponer de casi 500 kilómetros de autonomía solo significa tener que ir menos veces a la estación, pero no puedes abandonar tu zona porque no podrás cargarlo. A efectos prácticos, ahora mismo tienen la misma, sino más, limitación que un coche eléctrico, pero con un coste de adquisición muy superior.

Pero hay más. Si no es suficiente con ayudar al comprador (al igual que sucede con los vehículos eléctricos y térmicos) y con regalarles los repostajes, debéis saber que por cada unidad vendida, el fabricante pierde entre 50.000 y 100.000 euros en materia de amortización de investigación, tecnología, materiales... Desde luego no es rentable para los fabricantes poner en el mercado este tipo de coches, más si cabe cuando todo apuntaba a que se iba a realizar una fuerte apuesta por la electricidad. ¿Qué sucede ahora?

Bosch, uno de los principales fabricantes de componentes para vehículos, desde los tradicionales hasta estos impulsados por hidrógeno, afirma que hasta 2025 los coches impulsados con hidrógeno todavía tendrán un coste de adquisición que doblará al del coche eléctrico. No obstante, la pila de hidrógeno tiene su sentido desde el punto de vista de la ecología porque emite vapor de agua por su tubo de escape.