Hace un año, Ferrán Mascarell, conseller de Cultura de la Generalitat, decía durante una entrevista realizada en TV3 que la mejor fórmula para salvar al cine catalán era obrarle un canon a los operadores y de esta forma, conseguir los ingresos extra que necesitan los presupuestos de la Generalitat de Catalunya para mantener las ayudas a la industria del cine local. Pues, con los temores de muchos, esta tasa ya es un realidad que acaba de ser aprobada y que gravará todos los contratos de acceso a red, independientemente de que sean fijos o móviles.

La medida se ha aprobado con los votos favorables de PSC, ICV-EUiA y CUP y de CiU y ERC, con la abstención del PP y Ciutadans. A pesar de que los grupos que han votado a favor de esta medida han especificado que las operadoras no podrán repercutir esta subida en la factura de los consumidores, sino que tiene que salir de sus presupuestos, otros grupos parlamentarios han dejado bien claro que será muy difícil de comprobar y que además puede ser una medida que afecte a las inversiones previas.

Una tasa de 0,25 euros por cada una de las conexiones de red del usuario: ADSL, Fibra y MóvilEn este sentido, el gobierno catalán gravará, a partir de Enero de 2015 cada conexión de ADSL, Fibra Optica o red móvil con un tasa de 0,25 euros por conexión, tanto a los nuevos contratos de internet que se produzcan desde ese momento, como también a los ya existentes de forma retroactiva. Lo cierto es que esta medida me choca bastantes con la retroactividad de las normas tributarias, que si bien permiten sean aplicables a hechos del pasado, solo lo serán cuando regulen el régimen de infracciones y sanciones tributarias y el de los recargos como bien recoge el artículo 10 de la Ley General Tributaria.

Subvenciones para salvar la flota

Ahora se vuelve a abrir el interrogante de si tienen que ser los ciudadanos o la administración pública quienes sufraguen a una industria que no pueden hacerlo por si solas. El problema del cine hace tiempo que no tiene nada que ver con la piratería, sino con la calidad del mismo. Solo hay que echar la vista atrás unos meses y darse cuenta como filmes españoles como La Isla Mínima o Lo imposible han sido un éxito gracias a su calidad o sus historias.

El problema es que si tu producto es malo, es malo, no hay vuelta atrás. No importa si lo ayudas con subvenciones a costa de los usuarios o consumidores, al final, acabará en el saco de las industrias condenadas. Como bien apuntábamos cuando empezaron a sonar los rumores sobre esta tasa:

"En el mundo real, si una empresa no es rentable y no genera beneficios, no le queda otro remedio que cesar su actividad. Honestamente, creo que las ayudas públicas deberían destinarse a sectores estratégicos; es decir, actividades que sí que vayan a generar beneficios y sirvan como motor económico del país."