La llegada de Uber a España ha supuesto la molestia de todo el sector del taxi, una supuesta amenaza y un rival que, para algunos, es un competidor desleal, al no cumplir las regulaciones que los taxistas deben cumplir. Las opiniones al respecto de lo que es y lo que no es Uber son encontradas y radicales en muchos casos, pero es innegable que la empresa y su manera de trabajar es una forma de innovación ante un servicio que funciona de una manera bastante arcaica, y en muchos casos corrupta.

Así, la batlala en contra de Uber continúa, y a partir del próximo día lunes 6 de octubre de 2014, en la Comunidad de Madrid las cosas se le pondrán más difícil al servicio. A partir de este día tanto la policía como la Guardia Civil colaborarán en un nuevo procedimiento de inspección y sanción, para aquellos que no cuenten con los documentos requeridos para ejercer en la profesión de taxista.

Lo más alarmante del asunto, y quizás hasta radical, es que las sanciones no solo aplicarán a la empresa, sino también a los conductores que presten sus servicios como taxistas a través de esta plataforma. "Vehículos piratas" los han llamado de manera formal, y tanto Uber como aquellos que funcionan en el aeropuerto o por teléfono, serán sancionados sino cumplen con la documentación correspondiente, y las multas oscilan entre los 4 mil y los 18 mil euros.

Las matriculas para taxistas en España son increíblemente costosas, e incluso muchos de estos profesionales del volante duran años pagándolas, por lo que es comprensible que el gremio del taxi a nivel del que lo trabaja, no del que lo maneja, se sienta perjudicado por la aparición de Uber. Sin embargo, más allá de sancionar a esta forma alternativa de transporte público, quizás también sería bueno echarle un ojo a cómo funciona el proceso de matriculado para ser taxista.