Hace algo más de seis años, en julio de 2008, Apple estrenó su App Store. No era la primera tienda de aplicaciones que existía con este formato, pero fue la que cambió el devenir del software móvil para siempre. Un año después, Android hizo lo propio con Android Market, que es lo que hoy conocemos con Play Store. Microsoft, Amazon o BlackBerry se unieron también a este formato, y en unos pocos años las aplicaciones móviles son una parte realmente importante en nuestro día a día. No entendemos el uso de un smartphone sin ellas. Las aplicaciones se han convertido en parte importante de una revolución digital que afecta a industrias enteras: transporte, salud, automoción, medios de comunicación, fotografía...

Hoy, las aplicaciones generan dos millones de empleos directos e indirectos en Europa. En 2018 serán cinco millones.Utilizamos apps incluso como segunda pantalla: consultando redes sociales mientras vemos series de TV y participando en el debate, complementando con la aplicación oficial al videojuego que estamos jugando en una videoconsola, o hasta usándolas como extensión de la cámara de fotos a la cual está conectada. Además, las apps conectan personas de una forma impensable hasta no hace mucho. Empresas y clientes, artistas y fans, profesores y estudiantes, médicos y pacientes, familiares que están lejos, taxistas y pasajeros... Si apuntamos al e-commerce, y siendo más específicos al m-commerce, ya vemos un canal directo de distribución y ventas, lo cual equivale a ingresos y beneficios.

En el caso español, la alta, altísima penetración de smartphones y tablets (la número 1 en Europa) contribuye a este fenómeno ya plenamente asentado, pero al que aún le queda margen de crecimiento. Y es que las aplicaciones generan y continuarán generando puestos de trabajo. En Europa, dos millones de personas tienen trabajo gracias a las aplicaciones, la mitad de ellos, desarrolladores. Para 2018 habrá tres millones de empleos para desarrolladores, y cinco millones de empleos indirectos: testers, diseñadores, expertos en UI y UX, marketing, ventas, RRHH, desarrollo de negocio...

Las oportunidades laborales en este sentido se perfilan en tres líneas:

  • Grandes empresas de desarrollo, que realizan, por ejemplo, videojuegos. Aunque cualquier tipo de aplicación comercializable es válida, bien sea a través de pago directo, o bien sea a través de otras vías de monetización, como publicidad, compras in-app o suscripciones.

  • Departamentos de desarrollo de empresas de otros sectores. Como en un banco, por ejemplo, que aunque ni mucho menos se centra en el desarrollo móvil, necesita de este canal paralelo.

  • Aplicaciones para terceros. Es la que actualmente tiene el 42 % de profesionales, responde a la demanda del mercado de desarrollo de aplicaciones, la cual tiene origen en empresas de todos los sectores económicos.

En un contexto de crisis económica y tasa de paro muy elevada, desarrollar aplicaciones tiene bastante de solución para el futuro inmediato. U-tad ha creado el Máster en Programación de Apps para smartphones y tablets, un programa de 600 horas que especializa al alumno en el diseño, creación, programación y lanzamiento de aplicaciones, ya sea para plataformas móviles, webs, o redes sociales. Con este máster se consigue ser un experto en las principales tecnologías y frameworks para el desarrollo de aplicaciones en plataformas y lenguajes como iOS, Android y HTML5.