El pasado 29 de enero se anunció que Lenovo compraría Motorola. Concretamente, la división Mobility, encargada de los dispositivos móviles de la compañía. Durante estos diez meses, los diferentes reguladores regionales han ido aprobando la operación. Hoy, 30 de octubre, Lenovo hace oficial la compra a través de un comunicado de prensa en su web.

Lenovo está involucrado, además de en sus propios smartphones, en el negocio de las tablets convertibles, los ordenadores, y otro tipo de accesorios. Ahora acoge a un fabricante histórico de telefonía que tras pasar una mala época, fue adquirido por Google (ahora intuimos que únicamente por sus patentes) y volvió a tener relevancia en la telefonía móvil. Especialmente en la gama baja y media, gracias a las líneas Moto G y Moto E. El Moto X pasó más discreto, pero ha acabado valiendo para ser Motorola quien se encargase de la construcción del Nexus 6.

Motorola ha anunciado que continuarán centrándose en productos con Android puro (Android + Google Services) y actualizaciones rápidas, como han estado haciendo con los Moto. Falta saber si podrán mantener el, quizás, mayor atractivo de estos últimos meses: precios de derribo; o si por contra tendrán que enfrentarse a otra estructura de costes y a la necesidad de un margen de beneficio mayor ahora que son parte de Lenovo.