La variedad en Android a la hora de hablar de dispositivos es enorme. Podemos encontrar desde dispositivos que utilizan mayoritariamente plástico, como los de Samsung, pasando por smartphones con una construcción elegante, como los HTC o Sony, hasta llegar a smartphones con un frontal ocupado en su mayor parte por pantalla, como los más recientes LG, y esto sólo por poner algún ejemplo. Sin embargo, hablar de la gama Nexus en Android es hablar de una gama aparte, una gama creada según las directrices de Google y que no se rige excesivamente por las modas o las tendencias que siguen el resto de fabricantes y ahora, con la más que posible llegada del Nexus 6 y su enorme pantalla (si hacemos caso a los rumores), queremos hacer un repaso a la historia de la gama Nexus.

Aunque en la gama Nexus hemos visto también tablets como la Nexus 7, la Nexus 10 y existen rumores de una futura Nexus 9, la fama que ha adquirido a lo largo de la historia la gama Nexus ha sido principalmente por los smartphones, unos smartphones que nunca han sido dispositivos líderes en ventas ni en el mercado, pero que sin duda han conseguido el efecto deseado por Google: enseñar cómo debe ser Android y llegar al mayor número de desarrolladores posible.

Empezando por el primer dispositivo Nexus, el HTC Nexus One, no encontramos nada demasiado inusual a lo que había en otros smartphones de 2010: pantalla de 3.7 pulgadas, 512 MB de memoria RAM, procesador de 1GHz, todo ello a un precio de 529$ en su versión libre, algo impensable para un Nexus actual. Además, debido a que era un experimento de Google, el Nexus One era muy raro de encontrar fuera de EEUU, llegando únicamente mediante canales oficiales a Reino Unido y Canadá, teniendo unos números de venta finales muy discretos y siendo discontinuado apenas 6 meses después, en julio de 2010.

Para los siguientes Nexus el fabricante encargado del programa pasó a ser Samsung, y durante dos años aportó dos nuevos dispositivos a la gama, el Nexus S en diciembre de 2010, y el Galaxy Nexus en 2011. Aunque el Nexus S fue una evolución lógica pero modesta con respecto al Nexus One: pantalla de 4 pulgadas, 512 MB de RAM y procesador de 1GHz, el Galaxy Nexus sí marcó un cambio de dirección en la tendencia que iba a seguir la gama Nexus, llegando con una pantalla que ocupaba casi todo el frontal del dispositivo y con una barra de navegación incluida en pantalla, la cual se ha acabado imponiendo en los diseños del resto de fabricantes

Sin embargo, llegó al mercado a un precio de 650$ libre, y eso para aquellos que pudieron disfrutarlo, ya que aquellos con la compañía estadounidense Verizon les llegó la versión adaptada para su red meses después. No obstante, el Galaxy Nexus llegó con Android 4.0 Ice Cream Sandwich, una versión que en su momento fue tildada de revolucionaria con una interfaz más sobria y madura y un mejor rendimiento y fluidez, algo que era impensable en Android hasta entonces, y que no veríamos en otras marcas hasta más adelante. Android sin capa de personalización ya era bueno y fluido y el Galaxy Nexus era la prueba viviente de ello, a pesar de no tener las mejores especificaciones.

Hagamos un rápido repaso: Android ya tenía un sistema fluido (en la mayor parte del tiempo) y un diseño característico y propio sin botones frontales, dejando una pantalla únicamente como testigo. Sin embargo, le faltaba algo que el consumidor medio valoraba mucho: especificaciones mejores. El Nexus 4 de LG llegó como respuesta a esta petición... en su mayor parte. Con uno de los mejores procesadores existentes en el mercado, pantalla de 4.7 pulgadas y resolución 720p, 2 GB de RAM y Android 4.2, el cual llegaba como una versión pulida y mejorada de Android 4.1 Jelly Bean y su Project Butter, el Nexus 4 se las prometía felices llegando con un precio rompedor: 300$ para la versión de 8GB y 350$ para la versión de 16 GB, ambos liberados.

Desafortunadamente, la enorme falta de stock para cubrir la demanda de este smartphone combinado con una cámara por debajo de la media existente en el mercado así como el hecho de carecer de LTE hizo que el Nexus 4 tuviera alguna voz crítica que otra. Pero no podemos mirar al Nexus 4 como dispositivo en sí, sino por lo que representaba: Google y LG habían conseguido crear un dispositivo que no pasaba la frontera de los 400$ y que ofrecía una fluidez y rendimiento igual o superior a otros Android de la época, y si Google podía, el resto de fabricantes podía al menos aprender de que la fluidez en Android era posible. Sólo hacía falta mejorar el software de sus terminales.

Finalmente, llegamos al último smartphone Nexus que ha visto la luz del mercado, el Nexus 5, también de la compañía LG. El Nexus 5 llegó para cubrir los defectos anteriormente mencionado con el Nexus 4, que eran la conectividad LTE y una cámara mejor. Y aunque lo primero se consiguió, la parte de "una cámara mejor" fue cómo poner un par de tiritas en una fuga en un submarino: sí, se había incluido una mejor lente con OIS y se había mejorado el post-procesado, pero el resultado final estaba lejos de algunos competidores en Android y, sobre todo, del iPhone de Apple.

Por supuesto, esto no detuvo a muchos clientes de comprarlo, ya que mantenía el mismo precio rompedor que tenía el Nexus 4 aumentado en 50 dólares, incluyendo ahora una pantalla de 5 pulgadas 1080p, un Snapdragon 800, una memoria mínima de 16 GB, y una mejora por parte de Google a la hora de ponerlo disponible manteniendo un stock más o menos constante. Con todo esto junto, el Nexus 5 es considerado por muchos el primer dispositivo que superó la barrera del cliente geek, haciéndose más interesante para el público de a pie y menos experimentado en este mundillo.

Obviamente, no nos engañemos con esto: a lo largo de la historia de la gama Nexus, sus dispositivos no han sido rompedores a la hora de vender unidades y muchos se cuestionaron el beneficio económico de esta gama para Google y para los fabricantes. Más adelante, estas cuestiones acabaron teniendo cierta credibilidad debido a la noticia que saltaba de que la gama Nexus sería sustituida por un nuevo programa: Android Silver, que vendría a ser una versión 2.0 del programa Google Play Edition, con dispositivos fabricados enteramente según el gusto de las OEM y con un software igual al que vemos en los Nexus, sin capas de personalización.

Android Silver puede ser un buen sustituto del programa Nexus, pero a éste último no le ha llegado su hora.Hubo opiniones a favor y en contra de este programa y, como todo en la vida, la continuidad de un programa u otro traería beneficios y dificultades. Finalmente, a inicios de este verano, los amantes de los Nexus podían respirar más tranquilos, al menos de momento, ya que Android Silver habría sido puesto a la espera, con lo que el programa Nexus seguiría vivo, al menos a corto plazo. Una decisión tremendamente lógica, como expliqué yo en un post anterior: Nexus era una parte tan importante de Google que desprenderse de ella sin un sustituto adecuado sería una locura.

Y llegamos al tramo final del año, fecha elegida por Google para presentar su nuevo Nexus, y este 2014 veríamos según los rumores algo inédito hasta la fecha: Google cediendo a lo que presenta el resto de consumidores presentando en conjunción con Motorola un phablet Nexus 6 con enorme pantalla de 5.9 pulgadas, al nivel de tamaño de dispositivos como el Note 4 o el iPhone 6 Plus. Esto significaría el mayor aumento de pantalla en la historia de la gama Nexus, superando el aumento de 4 pulgadas a 4.65 pulgadas que vimos entre el Nexus S y el Galaxy Nexus.

Concepto del Nexus 6. Fuente.
Personalmente, aún no sé cómo tomarme esta noticia en el caso de que se confirme. Aunque cuento con unas manos grandes, la manejabilidad que he visto en los Nexus y que en la mayoría de dispositivos ya se ha perdido es algo que valoro mucho, y con este Nexus 6 con Android L sería necesario utilizar dos manos sí o sí. Lo que sí tengo claro es que la gama Nexus juega un papel fundamental en el desarrollo de Android y, sea como sea el próximo smartphone, estaré expectante. Ya no sólo como buen geek, sino como usuario de smartphone.