DriveClub es uno de los juegos más esperados para PS4, un simulador de conducción con tintes de arcade que podría haber sido el mejor multijugador de esta generación si no fuese por sus repetidos problemas en este apartado. Problemas que han enturbiado un lanzamiento que llevábamos esperando desde hace más de un año, con un apartado técnico sobresaliente pero con una serie de ausencias imperdonables.El juego llega de la mano de Evolution Studios, los creadores de MotoStorm, con la promesa de ser un título que vuelva a poner a la plataforma de Sony, de la que es exclusivo, en el top de los simuladores de carrera adaptándose a los nuevos tintes sociales de los que se están nutriendo las consolas.

Ha pasado mucho tiempo desde que vimos el primer trailer de DriveClub, en la conferencia de prensa en la que se presentó la PlayStation 4, y todo este tiempo hemos estado asistiendo a un sinfin de problemas, retrasos y medias tintas que han dado como resultado un lanzamiento un tanto caótico y con la clara ausencia de la versión Plus, que en su día se presentó como un reclamo para vender consolas. Ahora, tras unas cuantas horas de juego, es el momento de comprobar si la espera ha estado justificada, y si el juego está al nivel de su competidor más directo que está arrasando en la plataforma de Microsoft: Forza Horizon 2.

Sobre el papel, DriveClub se presenta como una mezcla entre arcade y simulador deportivo de conducción, ofreciendo 55 circuitos distintos y 50 coches para conducir. Y lo cierto es que la propuesta es muy buena y puede ser el juego perfecto para que amantes de la velocidad en PS4, pero la ejecución es pésima: DriveClub sin el componente social no es más que un juego con buenos gráficos, un juego sin alma. La ausencia de cooperativo local, sustituido por un cooperativo multijugador en el que se basa el juego, es un golpe para los amantes de los juegos de velocidad, pero lo es más cuando los servidores del juego no te permiten disfrutar de su experiencia.

Desde su lanzamiento, los problemas a la hora de jugar han venido acompañados por las protestas de los jugadores que, aun aceptando los retrasos, han visto en las caídas constantes de los servidores -de los que he "disfrutado" yo mismo- algo intolerable en un juego que presume, precisamente, de ser un simulador de carreras social y multijugador.

DriveClub sin multijugador es una de las experiencias más agridulces del mundo, por decirlo de algún modo. Y es que desde su lanzamiento, pocos han sido los días en los que todo ha ido como la seda. Es el problema de prometer un juego social con una base multijugador sin asegurarse que se tiene una plataforma detrás a la que se exige la misma calidad que al juego. Y es una pena porque el juego en sí es bastante notable.

Un arcade a la altura de la nueva generación

En general, el modo de juego de DriveClub llamado Club recuerda mucho a los arcades, e incluso me atrevería a decir que también me ha recordado a Super Mario 64. El objetivo de los diferentes tours es ir recogiendo estrellas para desbloquear nuevas competiciones a través de una serie de desafíos en las carreras. Estos desafíos aparecen de forma predeterminada en cada carrera como una línea de puntos azules que tendremos que seguir, y que por lo general terminan en un curva cerrada o en un tramo que reviste mayor dificultad.

En función de cómo hayamos realizado ese tramo de circuito se nos asignará una serie de puntos que se unirán a otros desafíos dependiendo del circuito -como desafíos con otros conductores en curvas o tiempos de carrera especiales- y que darán como resultados una serie de estrellas, necesarias para seguir avanzando en el juego y aumentado nuestro nivel de jugador, algo vital para desbloquear nuevos vehículos. En este sentido, las competiciones de este tipo se pueden hacer bien jugando solo, bien en multijugador, pero el juego ya advierte que hay algunas que no puntuarán para nuestra carrera como piloto dentro del juego si optamos por el single player.

Además, por el simple hecho de jugar seguiremos sumando puntos de experiencia, por lo que en el caso de que no completemos un desafío, nuestro tiempo invertido en el juego siempre tendrá recompensa. A cada nivel que subamos como conductor, le corresponde un nuevo coche desbloqueable para utilizar en el juego. De nuevo, tintes arcade por todos los rincones.

Los tintes arcarde hacen muy interesante al juego, pero se nota la ausencia del cooperativoEn este sentido, el juego también nos dará bonus de experiencia durante una carrera al adelantar a otros jugadores y nos los quitará cuando hagamos una mala acción, como chocar o salirnos de la pista. Y lo mejor de todo: el juego incluye un sistema anti-trampas cuando queremos tomar una curva por fuera o forzar a otro jugador a salirse de la pista, haciendo que las carreras sean lo más justas posible. Un arcade que sin duda es heredero de pleno de derecho de los grandes títulos de las recreativas.

El sistema de niveles del juego es bastante interesante por su propuesta: parte de un menú que recuerda mucho a los arcades con los distintos modos de juego, desde los recorridos para un solo jugador, hasta las competiciones multijugador donde interviene nuestro club. En este sentido, el multijugador podremos experimentarlo bien como si fuéramos un solo jugador que compite contra otros usuarios divididos en equipos -rojo o azul-, o bien creando o uniéndonos a un club permanente con nuestros amigos u otros jugadores.

Sin embargo, los usuarios abusan mucho de la creación de su propio club, encontrándote con multitud de clubs abiertos con apenas un par de miembros, algo que desde luego empaña la experiencia del multijugador. Y si no pertenecemos a un club, lógicamente la experiencia de juego se empobrece mucho, llegando al punto de que no podremos desbloquear más vehículos para usarlos en el juego.

Por todo ello, formar parte de un Club es un requisito obligatorio si se quiere disfrutar del juego en su totalidad -por algo se llama DriveClub, guiño-. Cuando creamos un club, al que se pueden sumar cinco amigos más o jugadores random de PSN, todos los puntos que se generen por las acciones de cada uno de los miembros se añaden a una apartado común para aumentar la experiencia del club.

El abuso del multijugador hace que el juego pierda interés para una buena parte de los jugadores Lo más interesante de todo es que aunque no juguemos, los puntos del resto suman para el conjunto, por lo que puedes encontrarte con la situación de encender la consola y ver que has subido un par de niveles, desbloqueado algún que otro coche o pinturas para personalizarlo sin haber hecho nada, algo que empuja a jugar y devolverle el favor a tus colegas.

Aunque tú y tus colegas acabéis todas las carreras del juego, este no terminará, puesto que una de las bondades que ofrece el multijugador es que cada jugador pueda crear sus propios desafíos para retar al resto, incluyendo los clubs, por lo que al final DriveClub se convierte en un arcade de nueva generación casi infinito.

Lo más notable: el apartado técnico y visual

Es en este apartado donde DriveClub enseña todo el potencial de la consola: los modelados de los coches rozan casi la perfección, y es que a pesar de que no hay muchos coches si lo comparamos con otro juego, el diseño de los 50 coches disponibles en el juego es exquisito. Y a todos los niveles.

Antes de cada carrera podremos ver a nuestro avatar dentro del juego -es decir, nosotros como conductor- entrando en el coche para poder ver todos los detalles del mismo, y lo cierto es que, aunque pueda parecer una floritura más, aumenta el realismo del juego en comparación con otros simuladores del sector. Es en este apartado cuando el nivel de detalle de DriveClub saca todo su potencial, puesto que el detalle de los coches por dentro está increíblemente bien conseguido. Los chicos de Evolution Studios han reproducido todos los coches de una forma más que exquisita.

Además es en esta vista donde puede verse de cerca la iluminación de los modelos para poder recrearse en ella -puesto que en carrera estamos demasiados ocupados como para apreciarla- y ver que el trabajo que hay detrás del juego no es al azar: es un juego de nueva generación con todas las de la ley. Esta demostración gráfica es especialmente notable a la hora de conducir en primera persona en cualquiera de los dos modos de cámara interior, puesto que como hemos dicho cada coche tiene un interior único muy detallado que hacen que la conducción en pista sea una experiencia muy real.

Este derroche gráfico se suma a la creación de los espacios de carrera y pistas, cuyos elementos participan en la mecánica del juego y enriquecen la experiencia de conducción. La forma en la que la gente de Evolution Studios ha marcado los elementos de carrera también forma parte de esta experiencia de juego: a través de señales visuales, al más puro arcade vía banderas, el juego nos advierte de las zonas peligrosas de la pista o de la dificultad de la próxima curva tomar, algo que ayuda a aumentar la inmersión dentro de la carrera, dejando de lado otro tipo de elementos que no hacen sino distraer al jugador. Lo que estamos viendo en la pista es lo que hay, no más, y es suficiente para llevar a buen puerto nuestra competición, algo que se agradece en el alma. Es más un arcade que un simulador, y estos elementos no hacen más que reforzar esa idea.

Conclusión

A pesar de que su apartado gráfico y mecánica de juego es sobresaliente, DriveClub parece un juego sin terminar, un título que prometía mucho pero que ha ido dejando cosas por el camino conforma avanzaba su fecha de salida. Lo cierto es que ausencia total de una historia detrás o de una competición general hacen que, cada vez que nos ponemos a los mandos, es como si lo hiciéramos por primera vez. Cada una con un coche mejor, pero sin el más mínimo aliciente. Esta es precisamente la razón por la que si tenéis pensado jugar al modo de un solo jugador, ya os podéis ir olvidando de disfrutar de una experiencia completa.

El modo de carrera single player es bastante aburrido y no aporta nada que no hayamos visto otra veces, incluso en las primeras generaciones de la consola de Sony, salvando las distancias. Para un juego que ha tenido un desarrollo tan largo, es algo muy reprochable y que enturbia la experiencia de juego. Un ejemplo de esto último es la total ausencia de un modo cooperativo en local con el que batir a nuestros amigos en pantalla dividida, imperdonable para un título arcade.

Y es que el principal problema de DriveClub es también su principal reclamo. Si sobre el papel lo tiene todo para convertirse en el juego de conducción definitivo, gracias a su propuesta basada en la cooperación multijugador, también es su principal problema; puesto que la ejecución de este sistema deja mucho que desear.

Si os gustan los juegos multijugador total, DriveClub es para vosotros. Para los que no encajéis en este grupo, es un juego insulso y bastante aburrido que no aporta ningún aliciente más allá de deleitarse con un apartado gráfico y mecánico sobresaliente en todos sus aspectos. Y es que es un juego al que le falta crecer, por lo que volver a revisarlo con sus futuras actualizaciones se antoja casi una obligación para ver de verdad de lo que son capaces en Evolution Studios. Talento nos les falta.

Pros

  • Por fin un juego con gráficos de nueva generación.
  • Tintes arcades que se echaban de menos en los simuladores de conducción.
  • Modelados de los coches recreados al milímetro.

Contras

  • Multitud de problemas con el multijugador, su plato fuerte.
  • Ausencia imperdonable de cooperativo local.
  • El juego pierde interés por la falta de recompensas para el jugador.
  • Ejecución del componente social.

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