coche eléctrico

Los inicios de una nueva competición son siempre más que duros, durísimos. Por ello, los responsables de la organización decidieron imponer el mismo coche eléctrico para todos los equipos y la misma configuración técnica, como pueden ser las baterías. De hecho, a mitad de carrera se debe cambiar de monoplaza porque con solo una carga de las baterías no se podría finalizar.

Esta obligatoriedad estaba justificada para contener gastos, para hacer de la Fórmula E una competición interesante desde el punto de vista económico y que así llegasen suficientes patrocinadores y equipos. Con el objetivo cumplido hay que poner el punto de mira en el próximo año.

Imaginen a fabricantes como Ford, Nissan, Audi, Renault... compitiendo en la Fórmula E.

La segunda temporada ya está en estudio y ahora sí que podremos decir que el objetivo principal de la competición, la promoción del coche eléctrico por todo el mundo, se cumplirá al abrir las puertas al desarrollo por parte de los equipos. Esta segunda temporada dará alas a los equipos para desarrollar sus propios coches eléctricos, monoplazas mejor dicho, y podrán diseñar desde los motores a las baterías gracias a la inclusión de hasta tres desarrolladores diferentes para baterías y motores. Por el momento solo se conoce que habrá limitaciones aerodinámicas, pero la innovación e investigación serán la punta de lanza de esta competición que aspira a poner sobre los coches eléctricos de producción todos los avances posibles.

Como punto de partida, la Fórmula E, en su segunda temporada, va a tener mucho que decir y que opinar a la hora de que los fabricantes desarrollen sus vehículos eléctricos. Podremos ver cómo fabricantes de vehículos eléctricos se adentran en esta competición para mejorar sus coches eléctricos. El reto es, como ya te hemos contado en alguna ocasión, mejorar las baterías, el talón de Aquiles de todos los vehículos eléctricos. El objetivo que muchos fabricantes se han impuesto ha sido 2020 para que los vehículos eléctricos ofrezcan autonomías que pueden llegar a duplicar las que erogan actualmente, y la Fórmula E puede jugar un papel muy importante para la consecución de este objetivo, pero no solo en materia de autonomía, sino de carga rápida o por inducción.

Los vehículos que conducimos hoy en día son, en gran parte, fruto de la innovación realizada en la competición, como el control de tracción y de estabilidad, los discos de freno, los turbos de geometría variable... Muchos son los avances que han emanado de la alta competición y que ahora vemos como habituales en los coches. En las nuevas competiciones podremos ver saltos tecnológicos, caso de nuevas baterías, propulsores eléctricos más eficientes, dispositivos de seguridad... que llegarán a los coches de las próximas generaciones, por ello, es muy importante seguir de cerca la Fórmula E.

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