coche eléctrico

Los coches eléctricos no se caracterizan por sus elevadas prestaciones, si, pueden acelerar muy rápido debido a su entrega de fuerza instantánea, y si el motor es muy potente, puedes tener un vehículo capaz de poner en jaque a deportivos, pero normalmente a costa de la autonomía y eso en un vehículo que tarda varias horas en volver a ser operativo, es un problema. Hablar de velocidades máximas no tiene mucho sentido más allá del récord, y este es precisamente el caso que nos ocupa.

La velocidad ha sida certificada por la Asociación Timing de California del sur.

Los récord tienen mucho de tecnología, de cómo sobrepasar los límites, y sobre todo, para tratar de aprender cómo mejorar al coche eléctrico, un papel muy importante en el que también participa la competición. Un equipo de la Universidad Brigham Young, en Utah, se trasladó hasta las salinas de Bonneville con el mismo vehículo que alcanzó en 2011 los 250 km/h. Pero ligeramente rediseñado.

El Electric Blue fue rediseñado y modificado por 130 estudiantes de esta universidad. Ahora tiene una forma alargada y muy delgada, con las ruedas dentro del carenado para mejorar su aerodinámica y resistencia al aire. El peso del coche es inferior a los 500 kilogramos gracias a una carrocería de fibra de carbono ligero que tardaron en fabricar cerca de 6 años.

Existen vehículo eléctricos más veloces, pero dentro de la categoría E1, de vehículos inferiores a 500 kilogramos, tiene el récord absoluto.

Las baterías no son un prodigio tecnológico y no hacen uso de los últimos avances, en esta materia emplean un conjunto de baterías de fosfato de hierro de litio, las mismas que han empleado para conseguir los anteriores récords. El trabajo importante se centra en la aerodinámica y para mejorarla han sido necesarios el uso de complejos sistemas informáticos capaces de simular las reacciones del coche dentro del túnel del viento, algo que ya usan fabricantes como Ford para hacer de sus camionetas vehículos más eficientes.

La velocidad obtenida fue de 329,7 km/h, una media que se sacó de las dos carreras realizadas. Los propios estudiantes estimaron que la velocidad que podrían alcanzar sería algo inferior, de 320 km/h, pero tuvieron unas condiciones idóneas para obtener el récord. Es curioso conocer cómo el proyecto iba a paralizarse el pasado año, pero uno de los consejeros de la facultad solicitó que el proyecto estuviera un año más en vigor. Esto significa que el Electric Blue no volverá a correr para alcanzar nuevos récord de velocidad pero también que los oponentes tendrán muy complicado romper esta barrera, el objetivo principal del consejero para mantener el proyecto un año más.