Cada día el coche se convierte en un gadget más, sistemas de conexión a Internet, a la casa, al móvil, al reloj, la posibilidad de controlar muchos aspectos desde nuestro smartphone como la carga del coche, la climatización o su estado, ya son una realidad. La llegada también de iOS in the Car y de Android Auto le darán mucha importancia a la manera que tenemos de comprender el coche, desde su apertura a la gestión de diferentes apartados. Hace unos meses ya hablaba de la importancia de los smartwaches tras el CES, pero ahora es cuando parece que cobrarán verdadera importancia por lo que analicemos qué pueden aportar al mundo del motor.

Las posibilidades que nos ofrecen sistemas como Android Wear tienen bastante sentido en el mundo de la automoción al abrir la posibilidad de conectar nuestro smartphone con el reloj y ambos al coche. En este sentido la imaginación es la única que puede poner límites al campo.

Ya hay diversos grupos de trabajo estudiando las posibilidades de abrir el coche con el reloj, usarlo directamente como llave, algo que ya permite BMW en su modelo i3 en colaboración con el Samsung Galaxy Gear, y que nos consta que está en estudio dentro de otros fabricantes. Pero no solo hablamos de entrar en el coche con la mayor comodidad. Es algo más.

El smartwatch tendrá mucho que decir en la industria del motor.

Si hay varios conductores de un mismo vehículo, no sería necesario tener varias llaves, tan solo con el reloj de cada conductor sería suficiente. Además, estos smartwatches darían instrucciones al coche relacionadas con el conductor como la regulación del asiento, la emisora favorita, volante, espejos retrovisores y los ajustes propios relacionados con el confort de cada usuario: dureza del asiento, de la dirección, capacidad de retención de la frenada regenerativa... Sería lo más cercano a la máxima personalización sin tener que estar navegando por los menús de cada coche buscando el punto óptimo cada vez que se suba un nuevo conductor.

La comunicación con el coche puede ser total y bidireccional, desde el envío directo de una ruta para el gps hasta la recepción de avisos relacionados con revisiones, campañas de los fabricantes, estado de las partes mecánicas del coche como el estado de los frenos, errores electrónicos... Ahora mismo hay que entrar en el coche para comprobar su estado, pero si éste pudiera avisarnos que debemos pasarle una revisión o que hay partes que requieren una verificación, lo veríamos directamente en nuestra muñeca. Mayor comodidad es difícil de imaginar ahora mismo.

Sistemas como Ford SYNC ya permiten conectar de una forma muy amplia nuestro smartphone, dotando al coche de funciones atípicas para él hace tan solo pocos años. Disponer de ciertas aplicaciones portadas al coche brindan nuevas funciones a los coches directamente relacionadas con los smartphone. Acostumbrar al usuario a que su smartphone es una parte del coche está llevando tiempo, pero es un paso necesario para la llegada en masa de los smartwaches.

Todavía desconocemos el verdadero potencial de los smartwatches y sus aplicaciones no solo en nuestra rutina sino cómo pueden cambiarla para que ésta sea más cómoda o simplemente, diferente. El coche es un actor muy importante dentro de todo este ecosistema y los fabricantes lo están teniendo muy en cuenta.