Acabamos de entrar en una nueva generación de consolas y videojuegos, que nos sumergen en gráficos tan realistas que en más de una ocasión gastamos un tiempo considerable viendo los cielos y sus nubes, reflejos de agua, cómo se mueven los pelos de los personajes o de qué forma el polvo se levanta mientras corres en tercera persona por un camino de tierra.

Yo, personalmente, tengo debilidad por las luces y el agua. He causado la muerte de varios personajes por este motivo, recibiendo balazos mientras fallecía admirando la iluminación de los paisajes donde me encontrase en ese momento. Poético e imbécil.

Los videojuegos están cambiando mucho, y analizándolo con lógica en la línea del tiempo, a una velocidad vertiginosa, siendo cada vez más y más cinematográficos por las temáticas, cámaras, jugabilidad, bandas sonoras y los gráficos anteriormente mencionados.
Y digo velocidad vertiginosa porque muchos de nosotros recordamos estar antes de ayer sentados en el sofá jugando a la Nintendo NES, la Sega Mega Drive o con nuestro ordenador con procesador Intel de finales de los años 80.

Por generación, a mí no me ha tocado vivir la llegada de la Atari 2600 o el Spectrum, pero sí tuve suerte con mis primeros recuerdos jugando a videojuegos en MS-DOS, ya que sí viví investigaciones exhaustivas con, por ejemplo, “Dónde está Carmen Sandiego”.

“Dónde está Carmen Sandiego” es un juego que recuerdo con mucho cariño, y con mucha desesperación. Perseguir a una señora con pamela de ala ancha llegaba a ser agotador y desasosegante; los viajes en avión siguiendo pistas falsas eran eternos; los supuestos testigos no muy valiosos y el sonido de los fax entrantes penetraban en tu cabeza y anulaban el sentido de la cordura para poder seguir investigando. “¡Que le zurzan a esa señora y a sus crímenes! Me voy a echar una carrera al Grand Prix Circuit.”

Grand Prix Circuit" 1988
"Grand Prix Circuit" 1988
Pero si eras paciente y constante, estando cada vez más cerca de Carmen, cada vez más seguro de por dónde te llevaban las pistas, al final la encontrabas.

LA ENCONTRABAS.

Y ese momento, amigos, ese momento no podía ser pagado ni con cien mil carreras ganadas en el "Grand Prix Circuit" dentro de la categoría de mayor cilindrada.

Es un clásico, pero el "Prince of Persia" sí nos ha robado muchas horas a todos. Si googleas “Prince of Persia 1989”, en imágenes te saldrán prácticamente sólo capturas del primer nivel, y eso es porque era bastante complicado pasar de niveles sin espicharte en los relativamente ocultos pinchos mortales.
Las cinemáticas en la segunda parte de la saga eran espectaculares, aunque distaban bastante de los gráficos donde luego jugabas.

¿Alguno recuerda el Sim Tower? Es de 1995. Me encantaba este juego. El objetivo era construir un edificio y que su gestión interna y funcionamiento fueran producentes, construyendo oficinas, viviendas, ascensores que comunicasen bien… y a medida que ibas recaudando más capital, también podías ir construyendo zonas de ocio, garajes, etc. Echar cuentas y calcular ganancias, pérdidas, contratar trabajadores y en resumen, hacer que un rascacielos se mantuviese en activo.
La verdad es que parece un coñazo, pero no, tenía su cosa. Sí, a veces era un coñazo.

Sim Tower" 1995
"Sim Tower" 1995

Nos hemos puesto muy nerviosos cuando se acortaba la distancia entre nuestra nave y los "Space Invaders", e impacientado con los esquiadores palilleros en "The Games Winter Challange", e inevitablemente todo esto me recuerda al Neo-Geo, pero no toquemos la llave de esa puerta todavía.

The Games Winter Challange" 1991-1992
"The Games Winter Challange" 1991-1992

Dando un paso un poco más grande hacia adelante, me vienen a la cabeza juegos como el primer "Age of Empires", "Civilization", los primeros "Monkey Island", o los grandiosos, violentos y sangrientos "Quake", "Unreal" o "Doom", que también tenían el plus de diversión con amigos en LAN, como el tiempo invertido en el "Counter Strike" en la edad dorada de los Cibercafés.

Hasta ahora sólo he comentado videojuegos para ordenador, pero en esos años, muchos con suerte ya teníamos en el salón instalada la Nintendo NES.
Hay quien era de NES y quien de Sega. Yo particularmente tenía la primera, aunque recuerdo jugar al Sonic en la Sega Mega Drive y hacer usar el puño a Alex Kidd en la Sega Master System. Las consolas llegaban a su límite de aguante y temperatura cuando las poníamos a prueba toda la noche encendidas para poder al día siguiente seguir con la partida donde habíamos dejado a Alex (esto si la consola había superado la prueba de tortura).

Escena de la película "Three Ninjas", 1992
Escena de la película "Three Ninjas", 1992
Hasta a los tres pequeños ninja les salían ampollas jugando a clásicos como el “Super Mario Bros 3”, nos lo enseñaban con orgullo en su película. Jugar a la Nintendo era bastante de molar.
Tanto la primera entrega de Mario Bros como las consecutivas para la NES (y hasta el día de hoy, porque el imperio del fontanero no ha dejado de crecer) son increíblemente adictivas.

Encontraron la fórmula mágica de juego perfecto dentro del género de plataformas, con una jugabilidad maravillosa, una dinámica de acciones y movimientos estupenda y un objetivo tópico que sí se puede decir que nunca ha fallado: el rescate de una princesa.

La banda sonora de las sagas (del compositor Kōji Kondō, músico también de la banda sonora de Zelda) parece el enorme interruptor de una máquina del tiempo. Si no, escuchad de nuevo la música que nos acompañaba en el "Super Mario Bros 2" y veréis como los pulgares se os van unos cuantos lustros atrás:

Balonazos en el "World Cup" 1990
"World Cup" 1990

También creo que a todos se nos viene a la cabeza esas caras de ojos desorbitados, impresionantes de las faltas hechas a los jugadores en el “Nintendo World Cup” siendo exageraciones muy niponas. Y perdonad si caigo en tópicos recordando el “Mega Man” o el “Tetris”, pero ni siquiera hacer una mención a ellos me parecería una terrible injusticia.

Sé que hay miles de juegos que me dejo fuera, y no es a propósito, pero hablar de todos ellos puede dar para muchas entregas.

Por otro lado y para ir cerrando, hace tiempo mi amigo Juan Soto Ivars (él bastante agradecido en general con los primeros "Final Fantasy", aunque ello no quita que le dejase el "Return to Castle Wolfenstein" y se lo pasara en menos de veinticuatro horas) me recomendó un canal en Youtube que me hizo disfrutar bastante.
Echad un vistazo, en caso de que no lo conozcáis, a los videos de Angry Video Game Nerd, porque es un descubrimiento de los mejores análisis cabreados que he visto nunca. En el ejemplo que aquí os paso, habla sobre los accesorios que venían con ciertos juegos de la Nintendo NES. No os cuento más, prefiero que mastiquéis y juzguéis vosotros mismos a este maravilloso nerd susceptible con los errores. Creo que en más de una ocasión empatizaréis con él.