Cuando me preguntan, amigos, conocidos o en las redes sociales, qué consola comprar (refiriéndose a PlayStation, Xbox o Wii U), suelo darles la misma respuesta base: todo depende de los juegos que te gusten. Y es que son los juegos, y siempre han sido los juegos, los que mueven masas por una u otra plataforma. Más allá del potencial gráfico, más allá de los periféricos o la interfaz, aplicaciones y todos esos añadidos, buenos o no, son los títulos que jugarás los que marcan la diferencia.

Hay exclusividades que tienen sentido, pero otras son parte de una mala estrategia de mercadeoPor ello, para una consola (o PC) los videojuegos exclusivos son lo más importante. Tu puedes jugar un título como Call of Duty, FIFA o Assassin's Creed en prácticamente cualquier plataforma (en algunos casos, incluso en móviles), pero cuando hablamos de Halo, Uncharted o The Legend of Zelda, la cosa cambia. Estos videojuegos exclusivos son motivo suficiente de muchos, para comprarse una u otra consola. O dos.

El problema que nos estamos encontrando desde mediados o finales de la generación pasada (PS3/Xbox 360/Wii) es cómo la industria comienza a abusar de la palabra "exclusivo", hasta el borde de lo absurdo, lo ridículo. Y en esta nueva generación, el sinsentido se hace aún más notable y desagradable.

Me animo a escribir de este tema, evidentemente, por el reciente caso de Rise of the Tomb Raider, el "exclusivo que no lo fue finalmente". La nueva entrega de la saga de Square Enix tuvo un gran protagonismo en la Gamescom 2014, donde fue anunciado con palabras muy cuidadas, meticulosas y que dejaban muchas dudas, como "exclusivo de Xbox".

El problema es que al final no fue ningún exclusivo. Es solo otra estrategia más, otro cheque y palmada más entre un ejecutivo y otro que diría algo como "vamos a anunciar el lanzamiento exclusivo del nuevo Tomb Raider en Xbox, omitiendo lo más importante, que es temporal; más ventas para ti, dinero para ti, y todos felices". O algo por el estilo.

Este tipo de estrategia que intenta levantar las ventas de una consola a la que no le está yendo lo mejor posible en esta generación (no me malinterpreten, la Xbox One me parece una gran consola, pero 5 millones de unidades distribuidas se ubican muy por debajo de las 10 millones de PS4 vendidas) no es más que un traspié, una molestia para la comunidad de gamers que se vieron tan complacidos con el reboot de Lara Croft en el 2012.

Podríamos detallar mucho más este caso, pero la realidad es otra. Puede que para el desarrollador y sobre todo el distribuidor (publisher) reciba una gran tajada de dinero, pero en general, todos pierden. Y los ejemplos abundan. Titanfall, por ejemplo, hoy en día podría ser mucho más relevante si no hubiese salido solo para Xbox, y en especial habría creado mejores bases para una secuela.

Exclusividad "a medias"

Pero hay casos peores que las exclusividades temporales. Las que llamo exclusividades a medias. Porque una cosa es lanzar un título 3rd Party para solo una plataforma, ignorando por completo las otras; pero otra muy distinta es la de lanzar "contenido exclusivo primero, o solo, en una plataforma".

Un ejemplo muy reciente que llega a mi mente es el de Destiny, uno de los juegos más esperados del año. Destiny llegará a PS3, PS4, Xbox One y Xbox 360, pero, si lo compras en una plataforma de Sony, recibirás "una misión, un strike y armas exclusivas... por un año". Eso quiere decir que los que juegen Destiny en Xbox recibirán un juego incompleto, así sea por muy poco, en comparación de los que jueguen en la consola rival. Y en Japón, el caso es peor, dado que Destiny no llegará a las consolas Xbox en el país del sol naciente.

Esto no tiene nada de sentido, y es prácticamente un insulto para los jugadores. Hoy en día aún me molesta que tuve que esperar dos semanas más que una amiga para poder jugar los DLC de Skyrim en mi PS3. Es algo ridículo.

Anunciar una exclusividad y que al final no lo sea, es un engaño al públicoPeor aún, son las exclusividades falsas, esas que en las que el publisher te asegura que el título es exclusivo para X plataforma, y al final termina llegando a otras. ¿Publicidad engañosa? Sí, y mala estrategia que, nuevamente, ofende al gamer que lo compró en primer lugar y quizás se vio inclinado a comprar esa plataforma por ese título en específico. Como ejemplos, cito GTA V y su "exclusividad para PS3 y Xbox 360", que no lo fue, Ryse y Dead Rising 3 y su "exclusividad para Xbox One", que no lo fue.

En conclusión, la industria de los videojuegos es un negocio, y lo entiendo. Lo importante para estas grandes empresas es la ganancia que obtendrán de un título, y creen que estas medidas son buenas para obtener mayores beneficios, sin importar que no tengan sentido para el público. Es una pena, porque hay exclusividades que valen la pena, y que de verdad mueven al público.

Yo sí compro una Wii U por un nuevo Zelda, pero no me compraría otra consola por jugar "dos misiones extra" en Watch_Dogs.

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