La llegada del coche eléctrico consiguió revolucionar un sector profundamente estancado pero no todo es siempre tan ideal como parece. Un propietario de un Tesla Roadster, un vehículo eléctrico revolucionario, que ya no se vende, y con un costo de 100.000 dólares aproximadamente, ha realizado un estudio acerca de la viabilidad de servicios como UberX frente a un vehículo eléctrico de estas características.

Quizá te pueda parecer una comparación con poco sentido al tratarse de un deportivo que multiplica por 4 o por 5 el precio de un vehículo convencional, pero para equiparar esta comparación, se ha eliminado de la balanza el coste compra del vehículo, tan solo se tiene en cuenta el mantenimiento, seguros, impuestos, recargas, etcétera, tan solo se ha incluido el coste de depreciación de las baterías.

Sam Altman ha publicado los resultados en su blog y el resultado es bastante interesante. Con un vehículo eléctrico, la estadística demuestra que no suelen recorrerse más de 6.000 millas anuales, algo menos de 10.000 kilómetros, y esto teniendo en cuenta que con un Tesla Roadster puedes recorrer unos 400 kilómetros, mucho más que el resto de alternativas del mercado, que no suelen superar los 200.

Si recorres menos de 10.000 kilómetros puede no tener sentido disponer de un coche en el garaje.

Para este usuario, el gasto de tener un coche eléctrico asciende a 13.600 dólares, divididos en partidas como el coste de la recarga (y suponiendo que no se incremente el precio de la electricidad), seguro, mantenimiento, coste de aparcamientos y depreciación. Por su contra, UberX, con una tarifa aproximada de 2 dólares por cada milla recorrida (y al igual que con el coche eléctrico, contando con que no suba la tarifa) arroja un gasto de 12.000 dólares.

Esta diferencia, de 1.600 dólares anuales, es la que debe determinar si disponer de un vehículo eléctrico, o un vehículo convencional, es rentable por el simple hecho de tenerlo, de poder usarlo cuando queramos. Sí, este es solo un ejemplo relativamente especial y puntual, pero muy interesante por poner de manifiesto que un coche eléctrico no siempre significa un ahorro tan importante en materia de mantenimiento y consumos, sino que puede haber otras alternativas, pero éstas suelen requerir un cambio de mentalidad y costumbres muy elevado.