El vehículo eléctrico es el futuro, es la alternativa casi ideal para que el coche tradicional sea sustituido, pero para ello se necesita el apoyo de la administración pública. Y el mejor caso para demostrarlo es el de Grecia, que tras casi prohibir el uso del coche eléctrico al aumentar tanto sus impuestos como el coste de instalar un punto de recarga, ahora quiere incentivar su compra y uso.

Actualmente, los vehículos eléctricos están gravados con un impuesto especial de lujo, lo que los convierte en nada atractivos para los conductores, y los puntos de recarga necesitan de una licencia especial porque no existe una legislación al respecto.

El primer paso que va a realizar el ejecutivo griego es determinar cómo el país va incentivar al vehículo eléctrico. Lo primero es crear una modificación legislativa que regule el funcionamiento de las instalaciones de recarga para crear una "Red de Movilidad Eléctrica". Y lo segundo es eliminar la necesidad de la licencia especial para recargar sus vehículos, en su lugar, estos usuarios se clasificarán como consumidores finales con el derecho de revender la energía como servicio.

Además, se eliminará el impuesto de lujo que grava a estos vehículos para fomentar su compra. No se ha hablado de subvenciones directas como sucede en países como España, pero sí que es un primer paso muy importante.

En Grecia tan solo se han matriculado 25 coches eléctricos.

El objetivo de este plan es que cada propietario de un punto de recarga pueda revender la energía, creando un nuevo nicho de trabajo alimentado con la esperada llegada en masa del vehículo eléctrico. Esta Red de Movilidad Eléctrica estaría formada por particulares, empresas y organismos públicos, que deberían poblar el país de puntos de carga, el primer paso para que el vehículo eléctrico sea una realidad.

La movilidad eléctrico en Grecia está muy retrasada con respecto al resto de países de la Unión Europea, que ya caminan en la senda del cambio, aunque el porcentaje de vehículos eléctricos vendidos en relación al total en países como España a veces ni llega al 0,15%. Es complicado hablar de cambio de tendencia, pero es obligado pensarlo porque, por ejemplo, según las directivas de la UE en 2020 debería haber 13.000 puntos de recarga para el final de 2020. Una cifra casi imposible de alcanzar.

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