Recientemente la detención de una persona por compartir imágenes pedofílicas ha llegado a las portadas de medio mundo, en parte por el hecho de que ha sido Google quien ha avisado a la policía del caso. En concreto reportó el envío de material pedofílico a través de Gmail por parte de John Henry Skillern, un ciudadano norteamericano de 41 años. Inmediatamente muchos se preguntaron ¿lee Google nuestros correos?
Google lucha contra este tipo de contenido en todos los continentes
En cierto modo sí, pero por un único motivo: preservar la seguridad de los niños. En 2008 Google desarrolló una base de datos que contenía códigos que se daban a imágenes de pedofilia. Así, si alguien enviaba o usaba una imagen con un código de la lista, los sistemas automáticos de la compañía alertarían al personal responsable y a las autoridades competentes.

No hay una persona leyendo los millones de correos que se envían a diario y buscando imágenes susceptibles de delito, simplemente es un cotejamiento de códigos. Sin embargo este método tiene un fallo y es que las imágenes que no dispongan de dicho código pasarán desapercibidas bajo el radar. Y eso suele pasar con el material de nueva creación. Aunque tan sólo es cuestión de tiempo que pasen por el filtro de Google.

La compañía afincada en Mountain View no es la única que utiliza este método para marcar imágenes de pornografía infantil. Tal y como leemos en The Verge, Microsoft también tiene su propio sistema, llamado PhotoDNA, que otorga una etiqueta a cada imagen y es capaz de reconocerlas incluso si han sido alteradas. La tecnología creada por la compañía de Redmond fue donada al NCMEC (National Center for Missing and Exploited Children) y ahora también la usan Twitter o Facebook.

Los detalles técnicos sobre el funcionamiento de dichas tecnologías no han sido revelados para evitar posibles ataques o que se investigue sobre ellos, algo que es de lógica. Pero las cuestiones morales sobre el escaneo de las comunicaciones civiles han saltado a la palestra y mucha gente se cuestiona si nuestra intimidad está a salvo con preguntas como: ¿permitirías que una compañía de transporte abriera y comprobara los paquetes que envías a familiares y amigos? ¿Es la seguridad de una persona o de un país, argumento suficiente para abordar la intimidad y los derechos de los individuos?