La gran mayoría de smartphones ofrecen pantallas capacitivas, una tecnología que se considera una evolución de la que gobernaba aquellos años de inicio de las primeras pantallas táctiles, que eran resistivas. Estas últimas, las resistivas, no ofrecían algo que a la larga ha sido fundamental para el desarrollo de los smartphones tal y como los conocemos hoy en día, fluidez y rapidez.

Estas dos características, ahora dadas como estándar, no han sido transportadas a un sector que está comenzando a depender de las pantallas táctiles: los vehículos.

Hace años, las pantallas táctiles se instalaban en los vehículos solamente cuando equipaban un costoso navegador GPS, pero con el paso de los años, el avance de la tecnología y la experiencia diaria que nos ofrece nuestro smartphone, han hecho las pantallas táctiles sean un estándar, incluso han conseguido eliminar ciertas funciones como el control de los ajustes del coche, la radio o la climatización.

La llegada de la tecnología capacitiva en las pantallas de los vehículos es un paso necesario, vital.

Pero aglutinar todas estas funciones, y alguna más, no ha hecho que estas pantallas evolucionen en exceso. Cuando en telefonía móvil y tablets hablamos con frecuencia de la resolución, la densidad de píxeles, el tipo de panel, luminosidad y un largo etcétera, en el mundo de la automoción solamente vemos: "incorpora pantalla táctil". Y ya.

En un mundo donde no podemos cambiar de sistema multiemdia como sí lo hacemos de smartphone, en un mundo en el que compramos algo para que dure muchos años, no podemos disponer de tecnología como la resistiva para las pantallas de los vehículos.

He probado numerosos coches que presumen de un gran avance tecnológico, de incorporar no una, sino dos pantallas, y sino son dos, es una pero de un tamaño enorme, pero en todos los casos hay un denominador común: no son capacitivas. Y además, muchas tienen una resolución similar a la de un iPhone de primera generación. Ahora es cuando algún fabricante premium ha decidido comunicar la resolución de sus próximas pantallas, la tarjeta gráfica que mueve los gráficos, pero la gran mayoría de ellos no lo hacen. Les animo a que acudan a un concesionario y hagan la prueba, simplemente, no conocen ese dato ni quien lo pueda saber.

Los fabricantes de telefonía móvil nos han acostumbrado a pantallas capacitivas y el sector de la automoción debe ponerse las pilas para adaptarse, porque es una experiencia horrible tener que manejar ciertas funciones de un vehículo, que se hacen de una mejor forma con un mando tradicional, de una manera tan torpe, presionando la pantalla con fuerza, como si tuviéramos que pulsar un botón. Solamente con esta acción toda experiencia multimedia, software increíble, funciones maravillosas y novedosas, se pierde, así de rápido.