Algunos la vimos en el cine, otros la vimos un poco más (en VHS, DVD o cualquier formato), pero lo cierto es que todos nos sorprendimos al ver a ese increíble T-1000 persiguiendo a Sarah y John Connor pudiendo tomar cualquier forma, desde cuchillas hasta el aspecto de un humano. La idea de los robots que se transforman ha estado en la mente de los genios de la ciencia-ficción desde hace muchos años.

Ahora, son científicos del instituto tecnológico de Massachusetts (el prestigioso MIT) quienes están tratando de crear su propia versión de robots capacitados para tomar distintas formas, quizás no hechos de "metal líquido" como el T-1000, pero sí de un nuevo material que no es más que una espuma especial cubierta en cera que han desarrollado, que puede fácilmente cambiar de estado sólido a uno más flexible, permitiéndole cambiar de forma cuando se le aplican distintas temperaturas.

La idea de este material es escapar un poco de los metales como base fundamental para la robótica, lo que les permitirá en un futuro no muy lejano crear robots capaces de cambiar su forma al mejor estilo de los ratones, según explica una de las científicas parte del proyecto, por lo que serían óptimos para misiones de rescate, o incluso para soluciones médicas, dado que podrán adaptarse a cualquier situación de alto riesgo o entorno.

Al este material basarse en espuma de poliuretano y cera lo hace de bajo costo por lo que no solo supondría un nuevo tipo de robots capaces de moldear su forma dependiendo de sus necesidades, sino que contarían con una materia prima barata y de fácil acceso, lo que lo hace un proyecto realmente rentable para el MIT y el grupo que los patrocina.

Estos materiales pueden conseguirse prácticamente en cualquier parte, tanto la espuma como la cera, por lo que hace a esta tecnología bastante viable para ser usada en la robótica del futuro. La principal ventaja de la tecnología que estamos desarrollando es como se adaptaría el robot a su necesidad. Por ejemplo, si se necesita que pase por un espacio muy reducido de escombros, se hace flexible y reduce su tamaño, pero si necesita levantar un bloque o martillo, se hace rígido y resistente.

La tecnología suena prometedora y aunque no se trate de algo que permita crear (al menos ahora) un robot de metal líquido, podría suponer un antes y un después en cuanto a robots de rescate o incluso para aplicaciones médicas, como operaciones.

Estos investigadores del MIT no están trabajando solos en este proyecto, sino que lo hacen de la mano de Boston Dynamics, compañía experta en robots (en su mayoría militares) que fue comprada por Google hace algunos meses. Si eres de los que creen que Google algún día llevará el nombre de Skynet, quizás esta noticia te ponga un poco más paranoico... o quizás no.