Como un señor de la guerra, Qualcomm se ha situado en la cima de los fabricantes de chips a base de aportar procesadores de su popular gama Snapdragon a la gran mayoría de fabricantes, ya sean smartphones o tablets, pero predominando en los primeros, sin importar el sistema operativo que llevara. Tal es el dominio de Qualcomm, que otras compañías han formado una alianza para la estandarización del Internet de las cosas. Pero demos un paso atrás y veamos cuál ha sido la trayectoria de Qualcomm hasta llegar a dónde está actualmente.

Sus inicios

Qualcomm fue fundada en 1985 por el profesor Irwin Jacobs de la Universidad de San Diego, junto con alumnos de la de Southern California University (USC) y del Instituto Técnico de Massachusetts, el MIT. Sus primeros productos y servicios fueron los dispositivos de localización y mensajería OmniTRACS, usados en camiones de transporte, algo que, a priori, no parece que tenga nada que ver con lo que fabrican actualmente. Sin embargo, en 1990 Qualcomm empezó a introducirse en el campo de las comunicaciones móviles, diseñando la primera estación base para la comunicación móvil basada en el protocolo CDMA.

Sede de Qualcomm en San Diego, California.

El protocolo CDMA (Code Division Multiple Access) difiere bastante diferente del GSM y actualmente es ampliamente utilizado en EEUU y China, mientras que el protocolo GSM (Global System for Mobile Communications) es más utilizado en el entorno europeo y Latinoamérica. La tecnología CDMA despegó, y dos años después, Qualcomm empezó a fabricar y vender teléfonos móviles, estaciones bases y chips, todos ellos con la tecnología CDMA en su interior. Desde entonces, Qualcomm ha ayudado también a la creación e implantación de los protocolos CDMA2000, WCDMA (el equivalente de CDMA para China), y LTE, que actualmente está siendo implantando en todo el mundo.

El hecho de ayudar a desarrollar todos estos protocolos le ha aportado numerosas ganacias debido a las patentes que tiene en su poder, convirtiéndose en una de sus principales fuentes de beneficios. Tanto es así, como su escalada frente a otras empresas que la compañía estadounidense adquirió unas 40 empresas entre 1997 y 2014, ya sea para mejorar su tecnología y reforzar su cartera de patentes. De hecho, Qualcomm ha sido acusada más de una vez por distintas comisiones de un posible abuso de poder por posición dominante en el mercado.

La gama Snapdragon: el inicio del monopolio

La llegada del primer iPhone en 2007 fue el catalizador que provocó la subida constante de Qualcomm como número 1 en ventas de procesadores a nivel de mundial. Sin embargo, aunque nunca ha llegado a impulsar al popular smartphone de Apple, dejando esa tarea a Samsung con el A7 y anteriores, ha acabado impulsando a todo tipo de smartphones, ya sea con Android o Windows Phone. El HTC G1, el primer smartphone Android de la historia, estaba impulsando por un procesador Qualcomm MSM7201 con una frecuencia de reloj 528 MHz, algo que también nos hace valorar a qué niveles hemos llegado actualmente, con los actuales procesadores de hasta 2.5 GHz.

La diversificación en el mercado es lo que le ha permitido a Qualcomm triunfar.Antes Qualcomm ya venía de suministrar otro chip, el QSD8250, para el Toshiba TG01, con Windows Mobile. De hecho, el 8250, junto con el 8650, fueron los primeros chips de la familia Snapdragon, iniciando la gama de procesadores Snapdragon S1. Dicha gama S1 se mantuvo en activo hasta finales de 2011, aportando potencia a dispositivos como el Nokia Lumia 610, Samsung Galaxy Mini, Samsung Omnia 7, Sony Ericsson Xperia X8, Sony Xperia E, ZTE Blade, HTC Wildfire, Huawei Ascend G300, LG Optimus L7, y muchos más dispositivos. Una muestra la expansión de la marca Snapdragon, la cual potencia dispositivos de diversas marcas, ya tengan Android o Windows Phone.

Mientras que la gama S1 seguía en activo, las gamas S2, S3 y S4 fueron llegando progresivamente al mercado. Aunque la S2 y S3 dieron cobijo a numerosos dispositivos, no llegaron a tener la importancia de la gama S4, con la que Qualcomm se asentó definitivamente en el mercado. De hecho, la gama S4 se extendió durante dos años, con sus diferentes variantes: S4 Play, S4 Plus, S4 Pro. Hubo proyectada una cuarta variante, el S4 Prime, pero ésta acabó integrándose en la gama Snapdragon 600.

El Nexus 4 con su procesador Snapdragon S4 Pro.

Presente y futuro de Qualcomm

Tras el éxito de la gama S4, Qualcomm reinició su nomenclatura, y comenzó a producir y comercializar las series Snapdragon 200, 400, 600 y 800, dependiendo del tipo de dispositivo, ya fuera gama baja, media o alta. La compañía estadounidense también intentó introducirse en el mercado de las Smart TVs, con la presentación de los Snapdragon 602 y 802, pero nunca llegaron a tocar el mercado. También han llegado al mercado de los wearables con el Qualcomm Toq, aunque su popularidad no es tan grande.

Actualmente, Qualcomm está en una posición envidiable en el mercado. Y quizás sea esa posición la que quizás haya que cambiar. Existen competidores, como NVIDIA que ya se ha rendido en el terreno de los smartphones, Huawei que va de forma independiente con sus procesadores propios, Samsung que tiene su gama Exynos, y Apple que cuenta con los A7 suministrados por Samsung, pero todavía ninguna de ellos ha destacado tanto en expansión y diversificación como para arrebatar el trono a Qualcomm.

Esta falta de competencia real quizás perjudique al usuario a largo plazo. Sin competencia, hay menos innovación y puede que un estancamiento del desarrollo. Quizás Qualcomm sea capaz de mantener su propio ritmo y subirse el listón ella misma, pero esto no puede ser asegurado a día de hoy. Habrá que esperar y ver si la compañía más beneficiada de la guerra de smartphones, junto a Corning, está a la altura de las expectativas que ya ha generado y sigue manteniendo el buen nivel de productos de calidad.

Suscríbete gratis a Hipertextual

Estamos más ocupados que nunca y hay demasiada información, lo sabemos. Déjanos ayudarte. Enviaremos todas las mañanas un correo electrócnio con las historias y artículos que realmente importan de la tecnología, ciencia y cultura digital.