En relación de un artículo publicado hace unos días por Marc Sala, myIDkey es el fracaso de Kickstarter de los $3.500.000, me quedé pensando en el significado de respaldar un proyecto en una plataforma de crowdfunding y cómo las implicaciones de dar dinero por obtener un producto o servicio por medio en esta modalidad significa mucho más que comprarlo.

El problema aparentemente llega al confundir la transacción (doy dinero, obtengo un bien físico, virtual o acceso a un servicio) como una mera adquisición, racionalizando a la plataforma de crowdfunding como una tienda. Pero nada más lejos de la verdad. La clave está en entender que al aportar dinero a un proyecto te estás convirtiendo en una especie de inversor muy minoritario que a cambio recibes algo por el apoyo.

Como inversor, el producto que apoyas por medio de tu aportación puede funcionar o no, puede cumplir expectativas o no, puede llegar a ser todo aquello que soñaste cuando leíste acerca de la idea o no. Ese no es realmente el punto, es ser parte de un gran grupo que ayuda a alguien a cumplir el sueño de ser creador en el sentido más amplio de la palabra.

Y aunque suena idealista no deja de ser realidad. El crowdfunding es idealista, un elemento de utopía en el cual todos aportan por el simple hecho de ayudar y no necesariamente recibir algo a cambio (muchos proyectos de este tipo permite que muchas personas donen uno o dos dólares solo por las ganas de ayudar y no recibir algo a cambio)

Si miras con mente fría las razones por las cuales algunos de los proyectos en Kickstarter han fracasado públicamente, puedes agrupar la mayoría en creadores sumamente inexpertos que no tienen conocimientos de cómo sacar adelante un negocio y justamente por eso recurren a este método de financiación atraídos por el elemento idealista del crowdfunding que aparentemente premia las mejoras ideas y al mismo tiempo permite evitar el proceso de obtener financiación de un inversor ángel.

Sí, del otro lado de la moneda están todos aquellos que creen que financiar proyectos de esta manera significa que se vale cualquier cosa, que pueden engañar a quienes aportaron dinero, tomar el dinero y salir corriendo o dejar de comunicarte con quieres te respaldaron. Lamentablemente cualquier sistema tiene sus fallos y siempre hay aquellos que buscarán aprovecharse de él. Matt Haughey lo detalla perfectamente.

Pero la próxima vez que decidas apoyar un proyecto en una plataforma de crowdfunding recuerda que la gran mayoría de personas que están ahí no están simplemente vendiendo un producto u ofreciendo un servicio, buscan apoyo y buscan financiación para hacerlo realidad.