Ford, BMW, Nissan, Tesla, Renault... muchos son los fabricantes, que de una u otra manera, están apostando por la tecnología eléctrica, unos con más acierto que otros, pero el fin es abandonar la dependencia del petróleo para abrazar a la dependencia eléctrica. Una parte de estos fabricantes, por el momento un número muy reducido, se han dado cuenta que compartir tecnología para evolucionar de una manera más rápida, segura y barata es como deberían hacerse las cosas.

Hace unas semanas Tesla decidió liberar sus patentes para que otros fabricantes puedan emplear el desarrollo en ciertos campos para su propio beneficio. Es un paso arriesgado, casi ningún fabricante lo realiza, y mucho menos si hablamos de compartir tecnología. El objetivo es que los vehículos 100% eléctricos sean algo habitual dentro de bastantes años.

La única forma de avanzar es unir fuerzas.

BMW ha decidido hacer algo similar con su proveedor de baterías. El fabricante alemán ha visto cómo sus pedidos de celdas para sus baterías aumentan considerablemente tras el éxito del i3 y el lanzamiento de su scooter eléctrica, y probablemente no dejen de ascender en los próximos años con la llegada de más modelos, el inminente i8 y el rumoreado i5. Pero el coste de las baterías en modelos 100% eléctricos se sitúa, en relación al precio final del vehículo, entre el 30% y el 40%, y esta cifra es todavía demasiado alta. Si bien BMW no fabrica directamente sus baterías, sí que las ensambla, pero las celdas que lo componen deben comprarlas a un proveedor externo, en este caso Samsung SDI.

Para reducir este porcentaje BMW ha decidido que la opción lógica es unir fuerzas con otros fabricantes de cara a realizar pedidos a Samsung SDI, uno de los principales fabricantes de celdas para baterías. La capacidad operativa de esta compañía se sitúa en una producción estimada superior a las 600.000 celdas por mes, suficiente para cubrir las necesidades actuales pero, según las estimaciones, será insuficiente ante la creciente llegada de más modelos eléctricos y enchufables. Si se compran más, se puede reducir el importe final de éstas y por tanto hacer los coches más rentables o más baratos.

Como tal no es un gesto tan trascendente como el realizado por Tesla pero sí que supone tender hilos entre diferentes fabricantes, en ocasiones rivales, para mejorar los vehículos eléctricos creando una alianza nunca antes planteada. Imagina por un momento que todos los modelos eléctricos equipan unas baterías similares, aunque con diferentes capacidades, y que su precio, por tanto, se reduce considerablemente convirtiendo al coche eléctrico en un duro rival para el vehículo tradicional.

BMW confirmó esta posibilidad de la mano de Klaus Draeger, jefe de compras de la compañía, que aclaró que si Mercedes les llama, les encantará encontrar la manera de unir fuerzas para que Samsung les suministrara también baterías.

Los movimientos que están realizando los grandes fabricantes europeos y norteamericanos hace entrever que esta posibilidad es más que real, y no solo en cuestión de baterías sino también en infoentretenimiento, caso de las propuestas de Apple y Google. Los coches de dentro de un par de generaciones se diferenciarán en la calidad de construcción y en el diseño porque podría ocurrir que técnicamente fueran muy parecidos, aún compitiendo en los mismos segmentos.

A mi, personalmente, me gustaría ver que todos los fabricantes de vehículos eléctricos usen una tecnología segura, puntera y que garantice una durabilidad muy elevada. Y esto, hoy por hoy, solo lo pueden hacer los grandes, con una alianza similar, los fabricantes más modestos podrían participar en el festival de coches eléctricos que veremos durante los próximos años.