Apple ya tiene un escollo menos que superar de cara a integrar Beats dentro de su compañía, puesto que la Comisión Europea, que actúa como regulador en temas de competencia, ha autorizado a la compañía con sede en Cupertino a que se haga con Beats por considerar la cuota de mercado de esta "poco significativa" en términos de monopolio y competencia, por lo que para Europa y para la actividad que Apple representa, ya tiene autorización para hacer efectiva la compra de Beats.

La conclusión a la que ha llegado la Comisión Europea es que de cara al mercado, la fusión de los activos y cuota de mercado de los auriculares de Beats y la propia Apple constituyen una parte muy poco significativa del segmento de mercado en el que opera Beats, por lo que su unión con el gigante Apple no representa ninguna reminiscencia de monopolio que pueda afectar en término de mercado a la competencia, amén de no ser considerados por la Comisión como competidores entre si "porque los auriculares que venden difieren marcadamente en la funcionalidad y el diseño". Además, señala que incluso después de la operación, un gran número de competidores globales como Bose, Sennheiser y Sony se mantendrían con una cuota muy similar.

La compra de Beats no afecta a la posición de sus competidores ni representa monopolioEn este sentido, y de cara al servicio de música en streaming de Beats, Music, tampoco consideran que representa un problema de competencia, puesto que según la Comisión, Apple ya tiene competidores mucho más fuertes en términos de mercado en Estados Unidos y Australia -territorios donde opera Beats Music- como Spotify y Deezer, por lo que considera que la adquisición de una compañía como la Dr. Dre -más pequeña en números que la competencia- tampoco entra dentro de lo que entienden como prácticas monopolísticas.

Con todo ello, la Comisión Europea autoriza la compra de Beats por Apple y señala que, al disponer Apple de un sistema de distribución de contenido multimedia previo a la compra de Beats, no existe ninguna consideración de ser una práctica que deba examinarse desde el punto de vista del monopolio, y en mismo modo considerar que esta compra no afecta a los competidores más directos.