El principal problema de los coches eléctricos es su autonomía, su gran limitación a la hora de comprar un coche que no sirve para todo, sino solo para una parte de tu vida. Comprar un vehículo limitado, en ocasiones más caro que uno convencional, con el único aliciente de ser ecológico no parece ser suficiente. Y los datos de venta no hacen más que confirmarlo, pese a grandes incentivos, las ventas no repuntan, al contrario. Las baterías de los coches eléctricos deben evolucionar, pero ya hay fabricantes que nos avisan que para ello quedan todavía unos cuantos años.

Uno de estos fabricantes, quizá el más importante, es Samsung, que recientemente ha comunicado su plan de actuación para los próximos 6 años.

La densidad de las baterías que equipan la mayoría de los vehículos eléctricos es de 130 Wh/kg, algo que permite a un Ford Focus eléctrico recorrer unos 160 kilómetros. Para que esa autonomía hoy en día fuera mayor, el fabricante debería añadir más baterías, es obvio. Pero el problema es el espacio y su enorme peso, por lo que los ingenieros deben estudiar a fondo dónde colocar las baterías de los coches eléctricos para que su peso, centro de gravedad, inercias y espacio interior sean los correctos.

La batería de un coche eléctrico actual tiene una densidad de 130 Wh/kg, la mitad de la que tendrán en cinco años.

Samsung ha confirmado que esta densidad irá incrementándose con el paso de los años y la evolución hasta alcanzar los 250 Wh/kg para 2019 y los 300 Wh/kg en 2020, con lo que tendremos para las siguientes generaciones de vehículos eléctricos autonomías de entre 350 y 650 kilómetros. Esto, unido a una mayor eficiencia en el uso de esta energía podría ser el verdadero elemento que necesita este sector para despegar, para ofrecer lo prometido hace un par de años y que todavía no han conseguido: ser la verdadera alternativa al vehículo convencional.

La tecnología que emplearán estas futuras baterías se basará en litio-aire, un planteamiento que sigue la línea de lo que contábamos en este medio hace unas semanas, y es que Ford y Samsung ya están trabajando en la siguiente generación de baterías de coches eléctricos, aunque en ese caso hablábamos de un paso intermedio necesario para alcanzar los 300 Wh/kg que pretenden alcanzar.

Por el momento, tan solo un fabricante de vehículos eléctricos ha conseguido llegar a baterías con una densidad de casi 250 Wh/kg: Tesla, que debe este hito a sus ingenieros y a Panasonic, que todavía va por delante de Samsung en este campo.

Ningún otro fabricante se ha parado a comunicar su planteamiento ante el otro problema de los coches eléctricos, sus elevados tiempos de carga, algo que podría incrementarse notablemente si la densidad de las baterías se duplica.