El proyecto de construir un muro de hielo de Fukushima, para contener el agua contaminada por la radiación, iniciado hace menos de un mes no está funcionando según lo esperado por Tepco (Tokyo Electric Power). Las dificultades provienen de la magnitud de la obra a realizar y de las bajas temperaturas que se necesitan para el muro.

Luego de analizar diversas propuestas para hacer frente a las numerosas consecuencias que se dieron a partir del terremoto del 11 de marzo del 2011 ocurrido en Japón, apenas el 27 de mayo de 2014 se daba a conocer que el proyecto de realizar un muro de hielo subterráneo en Fukushima estaba autorizado y comenzaría su construcción en breve. La noticia no tan alentadora, dada a conocer el día de hoy, es que las dificultades han impedido avanzar según lo esperado. En su primera etapa se construyó un muro interior para detener el flujo del agua, sin embargo éste se hundió debido al peso. Además que han tenido complicaciones para mantener la temperatura necesaria para congelar el agua y así detener el flujo del agua contaminada.

Se estima que 300 toneladas de agua contaminada se generan a diario

Estamos hablando de un muro de hielo de 1,4 kilómetros de largo y 27 metros de profundidad y para esto se usa en la operación un líquido refrigerante que es una solución acuosa de cloruro de calcio, que se enfría a -30 ºC. Se busca realizar una especie de tapón que evita que el agua radioactiva contamine el agua limpia, pero nunca antes se había hecho a una escala como esta.

Lo sucedido en Fukushima, podemos recordar, es un desastre sin precedentes por la fusión de tres de los reactores de la planta nuclear. La contaminación del agua es sin duda una preocupación mayor, luego de que se estima que 300 toneladas de agua contaminada se generan a diario. Además de la evacuación de las poblaciones cercanas, la radiación en el ambiente hace imposible que los habitantes vuelvan a sus hogares.

El desmantelamiento de toda la planta puede tomarles décadas y la noticia de las complicaciones en el muro es una preocupación más para Japón y para todos en el planeta, ya que los efectos de un evento como el ocurrido en Fukushima es de alcances mundiales.