kinect xbox one

Kinect para Xbox One

Cuando hace casi cuatro años Microsoft presentó Kinect, una extraña cámara "ideada" para su consola de sobremesa Xbox 360 que permitía usar las manos al aire y tu propio cuerpo como mando de control, nos dejó con la boca abierta. Todos quisimos jugar al Volleyball en Kinect Sports o gritarle a la TV "Fus Roh Da" al son de Skyrim. No obstante, esto no era nada en comparación a lo que ofrecía Kinect.

Y mucho ha pasad desde entonces, incluso la llegada no solo de una nueva consola de sobremesa, Xbox One, sino también una nueva versión del sensor de movimiento, Kinect 2.0, mejorado a más no poder y listo para ser explotado al máximo por la consola... o no, pero en cambio, más allá de sus posibilidades de la mano de Xbox One, lo que más me emociona es saber qué harán los desarrolladores fuera del mundo de los videojuegos para aprovechar este gran dispositivo.

No estoy en contra de Kinect en los videojuegos, para nada. El hecho de que a mi, personalmente, no me guste jugar dando saltos y gritos más allá de durante tres minutos solo por probar la experiencia, no quiere decir que no haya quienes lo disfruten bastante. Pero lo importante aquí es ver a Kinect como algo mucho más simplemente un "accesorio de consola", y a partir de hoy con Kinect 2 será así, ya que está disponible para Windows.

Por "X" o "Y" razón, ni Kinect 2.0 ni el nuevo mando de control de Xbox One eran compatibles con PC; hoy luego del alud de cambios que ha vivido Microsoft con su consola, esto ha cambiado. Si eres desarrollador ahora mismo puedes reservar una Kinect, por 199 dólares, desde su web oficial.

Kinect, en Windows mejor que en Xbox

Microsoft ha creado un dispositivo increíble en Kinect, y sobre todo en la segunda versión, mejorando su ángulo de cámara, sus sensores e incluso permitiendo medir el ritmo cardíaco usando el dispositivo. Vamos, ¿para qué una consola te va a medir tu ritmo cardíaco? Hoy por hoy lo considero una locura, pero no es así, Microsoft no veía esta demostración como algo dirigido a Xbox One, no, era para los desarrolladores, esos que harán magia usando Kinect de la mano de Windows.

Podemos tomar como ejemplo clarísimo el hecho de que la primera versión de Kinect fue aprovechada par infinidad de propósitos más allá de los videojuegos, desde para darle vida a maniquíes que seguían el movimiento de quien se le paraba frente a ellos, imitarlos, y así servir como una revolucionaria campaña de publicidad, hasta otros fines para la salud y la ciencia, como medir la altura, y el peso de un astronauta cuando este se encuentra en el espacio.

No me imagino lo que se logrará con Kinect 2.0 al separarlo de las consolas; 199 dólares es el doble de lo que costaba la versión original, pero los nuevos sensores, cámara y capacidades del dispositivo para cualquier utilidad que se le ocurra al desarrollador, lo vale de sobra.

Así, no nos extrañe dentro de un par de meses comenzar a ver más experimentos como aquellos famosos 10 hacks del primer Kinect o la posibilidad de convertir cualquiera pantalla en táctil, que darán vida a productos geniales.

Si hablamos de Kinect en cuanto a videojuegos, aún tiene mucho que crecer, mucha dependencia de desarrolladores que realmente no lo ven provechoso, menos aún desde que existe una versión de Xbox One sin la cámara; pero si hablamos de Kinect fuera del mundo de los videojuegos, se avecina un mar de usos que nunca imaginamos para este dispositivo, y la idea me fascina.