Ingenieros de la Universidad de Stanford han desarrollado lo que creen que puede ser la innovación a los sistemas de implantes que sirven para atender enfermedades de distinta índole como problemas del corazón, dolor crónico, enfermedades neurológicas, entre otras.

Hasta ahora los implantes utilizados por los médicos, si bien han avanzado en su efectividad, siguen presentando un problema: la batería. En ocasiones solo de manera quirúrgica es que pueden ser recargados. Por ejemplo los marcapasos, necesitan baterías de larga duración y aunque se ha logrado que las baterías sean lo más pequeñas posibles, con las desarrolladas por el equipo de Stanford las opciones lucen muy diferentes.

Modelo del dispositivo hecho por los ingenieros
El dispositivo hecho por los ingenieros

Con los avances reportados hasta ahora por parte de los ingenieros de esta investigación, el implante puede estar profundamente instalado en el cerebro, en el corazón, en nervios específicos y recargar la batería por medio de ondas que se propagan en el cuerpo. Al parecer se ha logrado de forma segura en animales y se espera comenzar con humanos próximamente.

Con un tamaño cercano a un grano de arroz, esta tecnología podría ser usada para tratar las enfermedades, pero también para monitorear la salud de las personas, los niveles de glucosa, la frecuencia cardíaca, es decir un dispositivo de salud inteligente.