Después del terremoto de 8,9 en la escala Ritcher, ocurrido el 11 de marzo del 2011 en Japón una serie de información mantuvo al mundo entero a la expectativa y a las declaraciones oficiales respecto a la planta nuclear de Fukushima. La cual fue severamente afectada a partir del evento sísmico. Los reactores dañados estaban en el centro de la atención y se le daba un seguimiento intensivo a las consecuencias.

El muro de 1,4 kilómetros de largo y 27 metros de profundidad aislará las fugas radioactivas
Tras los hechos conocidos ahora y la evacuación de al menos 20km a la redonda de la planta no queda aún solventado este asunto, ni las soluciones al desastre en el que se convirtió Fukushima. Imágenes de las ciudades abandonadas son dadas a conocer, así como distintas soluciones entre la que destaca la autorizada el día de hoy de construir un muro de hielo subterráneo para contener la zona.

El muro

Con un presupuesto de 358 millones de euros el muro de 1,4 kilómetros de largo y 27 metros de profundidad el muro aislará las fugas radioactivas de Fukushima. La construcción del proyecto inicia el mes de junio. Se espera realizarlo a partir de bombear agua refrigerante y mantener la temperatura de -20 a -40 grados centígrados. Una idea tan monumental para un problema igual y es que la planta dañada genera una contaminación impresionante de 300 toneladas de agua radioactiva al mar.

Se trata realmente de un problema en el que resultan incontenibles, al ver las consecuencias, sensaciones intensas al saber que un lugar de la tierra se convierte en inhabitable, como si fuera una especie de terreno envenenado provocado por los humanos. Claro que el terremoto no nos corresponde pero sí las dimensiones de lo que se tiene que hacer para generar energía que baste para las ciudades y actividades propias del mundo moderno. Incluso resulta paradójico que para mantener frío el muro se estime que la energía eléctrica necesaria será la equivalente a la de 3,300 hogares y esta se obtendrá construyendo una planta eléctrica con dicho fin.