Esta idea puede ser de mucha ayuda en aquellos lugares que tengan pocos recursos, ya que con un simple LED, un pequeño motor, madera, una rueda de bicicleta vieja y un para de botellas de agua podemos crear una lámpara de muy bajo consumo. Utilizando la fuerza de gravedad como fuente de energía, es capaz de proporcionar 25 minutos de autonomía.

El peso desciende lentamente durante 25 minutos
Steve Dufresne se ha puesto como meta recrear este proyecto, el cual, a pesar de ser muy rudimentario, no deja de sorprender. Una versión más sofisticada del mismo sería capaz de proporcionar iluminación en lugares del tercer mundo donde la electricidad no es tan accesible.

En 3 segundos puede volverse a subir el peso (que en este caso son las dos botellas), el cual va descendiendo lentamente proporcionando 25 minutos de luz. Una solución económica e increíble. Espero que siga desarrollándose y acabe convirtiéndose en una manera sostenible de iluminar todos aquellos lugares que desgraciadamente siguen a oscuras.