México se distingue como una de las zonas más susceptibles a fenómenos de movimiento telúrico en el continente americano, tras algunos eventos fatales como el terremoto de 1985 en el Distrito Federal o el de 2012, con sus respectivas proporciones, la comunidad científica y tecnológica se ha preocupado por construir y desarrollar medios de prevención y cuidado ante la repetición de una eventualidad de tal magnitud, en el más reciente de los avances dentro de esta materia, científicos expertos del Departamento de Control Automático del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados (Cinvestav) se encuentra trabajando actualmente en un sistema de control activo de tampers, para contrarrestar los efectos del movimiento del suelo a través de un sistema de contrapesos instalados en la parte superior del edificio.

Sensores de reacción, el secreto

Se trata pues de un proyecto interesante y único, reportado por la Agencia Iberoamericana para la Difusión de la Ciencia y la Tecnología (DICyT), que se distingue por la innovación en su estructura y funcionamiento, ya que su no depende únicamente del tamper superior, sino que además contempla la implementación de una red de sensores en cada piso de la edificación que en conjunto permitirían estabilizar la estructura del inmueble a través de movimientos automáticos en correspondencia con la intensidad del sismo.

Los sensores calculan el movimiento y activan el contrapeso. Wen Yu Liu, científico investigador líder de este proyecto (y de origen chino, por si no era obvio) destacó la intervención del Cinvestav en el desarrollo de una serie de algoritmos los cuáles rigen el funcionamiento de los sensores, capaces de detectar la intensidad del movimiento telúrico al momento de su acontecimiento, con la capacidad de enviar datos sobre el sismo a una computadora central, capaz de activa en automático la oscilación del tamper de contrapeso, logrando gracias a ello reducir el movimiento y sacudida de la estructura completa, lo que garantizará la estabilidad de la construcción. Hasta el momento el sistema de sensores y tamper ha sido probado en estructuras rígidas y flexibles dentro de laboratorio en escenarios controlados a escala, demostrando su funcionamiento factible.

El siguiente paso sería buscar implementar esta tecnología en un edificio real, sin embargo, según señala el propio investigador, las posibilidades podrían ser limitadas, ya que el sistema depende totalmente del mantenimiento de una red de energía eléctrica, misma que en el caso en un gran sismo podría verse cortada.