Los turistas son, en muchas ocasiones, un tipo de personas algo irrespetuosas con los lugares que visitan. Este es uno de los principales problemas que están teniendo en La Gran Muralla China, donde los visitantes están destrozando este monumento a base de hacer grabados sobre estas rocas antiguas.

Tal y como podemos leer en The Guardian, el Gobierno de China habría decidido permitir hacer graffitis en ciertas áreas designadas. De esta manera, esperan que los turistas dejen de hacerlo en todas las zonas y sólo se concentren en un sector específico y habilitado para ello.

Por si quedaban dudas de la autoría de estos grabados, la gran mayoría de ellos están hechos en idiomas extranjeros, lo cual indica que los principales responsables son los turistas que visitan La Gran Muralla y no los habitantes locales (algo que tiene mucha lógica). Esperemos que la gente tome mayor conciencia y entiendan que es necesario respetar este tipo de espacios, permitiendo a futuros visitantes disfrutar de ellos sin estar ya completamente destrozados.