crowdfunding

Durante los últimos años, han aparecido muchas plataformas de crowdfunding, en las que los usuarios pueden apoyar como micromecenas en pleno siglo XXI ideas innovadoras, y hacer que estas se conviertan en realidad. En Estados Unidos, por ejemplo, Kickstarter o Indiegogo han posibilitado el nacimiento de proyectos tan interesantes y rompedores como Pebble.

En las últimas semanas, sin embargo, el crowdfunding en España se ha visto rodeado de una gran polémica. Un anteproyecto de ley planteado por el gobierno de Mariano Rajoy pretende acotar este particular modelo de financiación, que tanto éxito ha tenido en otros países.

Para aclarar la situación de los emprendedores y la regulación sobre el crowdfunding en España, desde ALT1040 hemos hablado con Eloi Noya, creador de Loanbook, una innovadora plataforma especializada en la gestión y administración de préstamos y otras formas de crédito a las PYMES españolas.

¿Cuál es la situación actual de los emprendedores españoles y qué mecanismo tienen para financiar sus proyectos? Desde que comenzó la crisis económica, la situación de los emprendedores y de las empresas maduras es crítica. Sus fuentes tradicionales de financiación se han visto muy limitadas, pues el grifo de crédito sigue cerrado, y ahora tratan de buscar otras alternativas.

¿Puede ser el crowdfunding la solución adecuada para estos emprendedores que buscan que sus ideas innovadoras sean apoyadas económicamente? Para los emprendedores las iniciativas de micromecenazgo son muy positivas porque pueden lograr el apoyo de muchos inversores de manera transparente. Dentro de esta forma de financiación, encontraríamos por un lado el equity-crowdfunding, y por otro, el crowdlending, que es una vía en la que está especializada Loanbook desde su nacimiento.

Para muchos de nosotros, el término crowdfunding suena cercano gracias a plataformas como Indiegogo o Kickstarter. ¿Pero en qué se diferencia el equity-crowdfunding del crowdlending? En el crowdfunding cada inversor aporta una determinada cantidad económica como si fuera socio de la propia empresa. Si la iniciativa emprendedora funciona, el retorno económico que recibe es mayor, sin embargo, cuenta con una menor seguridad si el proyecto va mal.

Rocío Lara (Flickr)

En el caso del crowdlending, por contra, no se realiza una inversión a secas, sino que se concede un préstamo al emprendedor, y este debe retornarlo en un determinado plazo y con un determinado interés. En este caso, la apuesta es menos arriesgada que en el crowdfunding, por lo que limitamos posibles pérdidas al apostar por proyectos emprendedores, aunque la ganancia también será menor.

"La regulación del crowdfunding es necesaria para ofrecer seguridad jurídica a los inversores"Estados Unidos quizás sea el nicho más famoso de las plataformas de crowdfunding. ¿Cómo de extendidas están estas vías de financiación en otras partes del mundo? El apoyo económico de proyectos emprendedores a través de estas herramientas es algo muy habitual en otros países, no solo en Estados Unidos. Allí por ejemplo existe el conocido Lending Club, que ha llegado a aportar préstamos a particulares de hasta 1.000 millones de dólares y que ha recibido apoyo del mismísimo Google.

En Reino Unido también está Funding Circle, que ha aportado préstamos a PYMES por valor de 300 millones de libras. La situación de este país es extraordinaria, pues el propio gobierno ha llegado a aportar entre un 10-20% de la inversión de este tipo de préstamos, inyectando liquidez a los emprendedores. Sería inimaginable que esto ocurriera en España.

¿Qué opina del anuncio del gobierno de Rajoy de limitar el crowdfunding en España? En primer lugar, creo que es fundamental que exista una regulación sobre el crowdfunding, para que los inversores puedan gozar de seguridad jurídica a la hora de apoyar económicamente estos proyectos innovadores. Pero la regulación no debería ser planteada como un "coto", sino más bien como un marco para potenciar y dar confianza a emprendedores e inversores.

Los límites que se proponen en ese anteproyecto son especialmente negativos, ya que acotan en buena medida la innovación y su apoyo económico por vías no tradicionales (como sería el crédito bancario). Se ha propuesto que el límite anual de inversión sea de 6.000 euros, mientras que en otros países estas barreras parecerían ridículas (en Reino Unido los límites son más altos, en Italia llegan al millón de euros y en Francia son incluso más elevados).

"Los límites al crowdfunding del anteproyecto presentado son realmente bajos" Creemos que hay margen de cambios en este anteproyecto, y vamos a intentar dar a conocer qué significa exactamente crowdfunding y crowdlending, ya que consideramos que pueden ser alternativas sólidas para financiar el emprendimiento y la innovación.

La regulación a nivel nacional es necesaria, ¿pero qué ocurre con el crowdfunding a nivel europeo? También se deben cambiar muchas cosas, para que exista un "mercado único comunitario" efectivo. Por extraño que parezca, no contamos con una armonización europea sobre el crowdfunding, de forma que un ciudadano español no puede apostar por proyectos de financiación en Reino Unido ni viceversa.

Necesitaríamos, por tanto, establecer un marco regulatorio sobre el crowdfunding a nivel comunitario, de forma que todos contemos con las mismas reglas de juego. Solo así podremos apostar decididamente por estas formas de financiación colectiva e impulsar el emprendimiento y la innovación.

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