Albert Zamora es uno de los emprendedores pioneros en el ámbito de la salud en España. La compañía que lidera se llama Bionure y trabaja en el desarrollo de fármacos contra la esclerosis múltiple. La lucha de Zamora frente a esta enfermedad no trata solo de trasladar unos importantes resultados científicos al ámbito clínico, para así mejorar las terapias que reciben los pacientes.

Bionure, que nació gracias al trabajo investigador del Dr. Pablo Villoslada del Hospital Clínic de Barcelona, tiene para Albert Zamora un carácter mucho más personal. Su hermana sufre desde hace años esclerosis múltiple, y la batalla por lograr un medicamento eficaz en el tratamiento de esta enfermedad, convierten a este emprendedor en un luchador incansable y ejemplar. Desde ALT1040 hemos hablado con él para conocer su visión como pionero en el ámbito de la biotecnología.

"En España falla por completo la cultura innovadora"Tras tu experiencia en innovación en el Hospital Clínic de Barcelona y haber creado cuatro empresas spin-off en el campo de la salud, ¿qué crees que deberíamos mejorar en la transferencia de tecnología y conocimiento para impulsar la generación de nuevas start-ups?
En primer lugar, falla la cultura innovadora en España. Nuestra administración está a años luz de la cultura idónea para propiciar la creación de empresas de base tecnológica, ya que la actividad privada no se ve como algo positivo. No somos conscientes de la riqueza y el empleo que generaría el fomento de la actividad emprendedora.

Específicamente, en el ámbito de la salud también creo que la Ley de la Ciencia y la Tecnología falla. Define muy bien el marco legal para emprender en el seno universitario, pero no qué hacer dentro de los hospitales. Aquí existe un entorno muy importante para generar ideas innovadoras de cara a los pacientes, y sin embargo la regulación no lo contempla de manera clara.

Albert Zamora y Pablo Villoslada, impulsores de la empresa biotecnológica Bionure
Albert Zamora y Pablo Villoslada, impulsores de la empresa biotecnológica Bionure

También creo que faltan profesionales cualificados en el ámbito del desarrollo de negocio, puesto que necesitamos personas especializadas en business que sepan cómo gestionar y hacer crecer a las empresas. Y por supuesto, falla lo más importante: no tenemos los suficientes recursos como para fomentar realmente el emprendimiento.

¿Cuáles creen que son los principales fallos de los investigadores a la hora de tratar de llevar sus resultados científicos al mercado?
Siempre que hablamos de investigadores nos enfocamos en aquellos científicos del sistema público. Y no es cierto que a nivel de innovación los mejores sean aquellos investigadores más prestigiosos o punteros, sino que debe existir una buena estructura global, que permita contar a medio plazo con resultados transferibles."Ha habido un excesivo boom en la creación de empresas y en la generación de patentes"

Mi opinión es que deberíamos estructurar la investigación de forma que tengamos mucho más presente un posible sentido comercial final. Es decir, no deberíamos investigar algo que "no sirve para nada", sino planificar y gestionar mejor qué proyectos de I+D llevamos a cabo y ver qué problemas podrían resolver.

En particular en los hospitales creo que sí se afrontan los problemas reales de los pacientes, y se ve de manera clara qué se debe investigar para tratar de solventarlo. Sin embargo, aunque la investigación en este ámbito sea más aplicada, creo que falta una visión mucho más global.

¿Necesitamos más patentes y spin-offs para fomentar la actividad emprendedora? ¿Qué debemos mejorar según tu experiencia en Bionure y en el Hospital Clínic?
Creo que estamos hablando de un problema endémico de la investigación pública. Llega un punto de la inversión en un determinado proyecto en que necesitas valorizarlo y empaquetarlo. En otras palabras, no deberíamos patentar solo por patentar, sino tener una visión más global del sentido comercial de la investigación que queremos trasladar a la sociedad.

En ese sentido, creo que en los últimos años se ha dado un boom importante en cuanto a la creación de empresas y en la generación de patentes que tampoco ha sido positivo. Nos faltan buenos estudios sobre viabilidad, ya que incentivar la actividad económica no debe basarse solo en patentar y crear una empresa con un determinado CIF.

Bionure
Emdurso (Flickr)

¿Ha sucedido lo mismo en el sector biotecnológico? ¿Crees que también se ha dado ese boom?
Sí, pero en este caso no creo que sea negativo, sino que en cierta manera, demuestra la madurez del sector. Es decir, se han creado muchísimas compañías biotecnológicas, pero estamos ante un punto de inflexión importante. Aquellos proyectos que sean sólidos lograrán consolidarse. Lo malo es que el sistema apoye que se creen empresas sin más, cuando estas no tienen futuro ni viabilidad. Esas son las que no deberían "sobrevivir" solo por tener apoyo público.

Ahora mismo, como decía, afrontamos un momento interesante. Por un lado, es posible que se produzca una concentración de empresas para poder resistir el momento actual y seguir creciendo. Por otro, aquellas que tengan un atractivo suficiente y logren su internacionalización, quizás consigan vender su producto (o la compañía completa) a otras empresas más grandes en el extranjero.

Bionure nace de la investigación del Dr. Pablo Villoslada en el Hospital Clínic de Barcelona. ¿Cómo fueron los comienzos?
Pablo llevaba 10-15 años trabajando en investigación en diversos centros, como la Universidad de California, la Universidad de Navarra, el Vall d'Hebrón o el Hospital Clínic. Así acabó encontrando una molécula que nos "llevó" a la oficina de transferencia de tecnología para ver si tenía sentido desarrollar una empresa.

"En Estados Unidos juegas en la primera división de los emprendedores y eso apoya el éxito de la empresa"Eso fue en el año 2009, y Bionure nace como colaboración entre el CSIC, el IDIBAPS y el propio Hospital Clínic. Las tres entidades impulsaban la creación de una compañía para lograr un tratamiento eficaz contra la esclerosis múltiple. La ciencia parecía bonita, pero necesitas muchos más estudios que demuestren que ese medicamento puede funcionar algún día en los pacientes.

Por eso en el campo de la salud, las empresas suelen cometer un gran error: pensar que el proyecto está más avanzado de lo que realmente está. No es lo mismo la situación de un determinado fármaco cuando lo investigas en el hospital que cuando lo estudias desde el sector privado. Aquí necesitas más ensayos a nivel regulatorio, desarrollar el compuesto y no dejar jamás de buscar financiación.

Y es entonces cuando decidís dar el salto a Estados Unidos...
Sí, efectivamente. Nuestro objetivo era internacionalizarnos desde un principio. Por eso dimos el salto en 2010 a Silicon Valley, ya que cuentan con un ecosistema mucho más maduro y favorable para los emprendedores y para encontrar talento. Desde allí podíamos establecer muchas más colaboraciones con otras empresas y grupos de investigación, por lo que llegar a EEUU nos permitía seguir creciendo.

Todos los problemas endémicos de España que citaba antes no existen en Silicon Valley. Allí se favorece a los emprendedores, la actividad privada es vista de manera positiva y se apoya de verdad. Nuestra imagen de cara al exterior no nos favorece para atraer talento e impulsar la innovación. En Estados Unidos íbamos a tener muchas más oportunidades, por lo que decidimos dar el salto desde el principio y contar con dos bases estratégicas, una en Barcelona y otra en San Francisco.

Bionure
Wellcome Images (Flickr)

¿Qué posibilidades os ha abierto la entrada en Estados Unidos?
Está claro que apostar por contar con una sede en San Francisco nos ayuda a acceder más fácilmente al talento, nos permite jugar en un entorno favorable para los emprendedores. Llegar a Estados Unidos es como jugar en la primera división de las empresas, porque la actividad económica e innovadora es mucho más dinámica, y eso te da mucha más visibilidad y credibilidad.

Está claro que Silicon Valley cuenta con un ambiente muy competitivo para las nuevas compañías, como pudo ser Bionure en 2010 cuando aterrizamos allí. Pero lo que está claro es que si logras sobrevivir en aquel entorno, elevas el valor de la compañía por encima de la liga de tercera división que podríamos estar jugando solo en España. Así te abres más puertas, puedes lograr financiación e incluso conseguir dar a conocer más fácilmente tus resultados con medios como Reuters o New York Times.

Bionure está desarrollando un fármaco neuroprotector, BN201, para el tratamiento de la esclerosis múltiple. ¿Cómo vislumbra el futuro de este medicamento?
En primer lugar, como cualquier compañía biofarmacéutica, necesitamos financiación y gracias a la internacionalización y a que la investigación marcha bien, la tenemos. No debemos olvidar que cualquier proyecto de I+D, por bueno que parezca, puede caerse sino cuenta con una solidez económica."Tenemos que evitar dar falsas esperanzas a los pacientes sobre una posible cura"

El problema del desarrollo de medicamentos, por otro lado, es que cuentan con un riesgo altísimo para las empresas que los investigan, estudian y producen. Por ello nosotros decidimos apostar por estrategias que nos ayudaran a minimizar el riesgo.

Antes de pensar en curar la esclerosis múltiple mediante un tratamiento crónico, decidimos centrar la terapia en un nicho específico de pacientes, y así tratar de que nuestro compuesto BN201 fuera denominado "medicamento huérfano" en Europa. Ahora mismo estamos esperando la confirmación oficial de las autoridades sanitarias de Estados Unidos, para ayudar a minimizar el riesgo económico para Bionure.

Bionure es, sin duda, un proyecto de marcado carácter personal en la lucha contra una enfermedad especialmente dura, que te ha tocado muy de cerca. ¿Qué podríamos decirle a los pacientes que sufren de esclerosis múltiple?
Creo, ante todo, que es fundamental no dar falsas esperanzas a las personas que viven día a día esta enfermedad. Desde Bionure, así como desde otras compañías del sector biomédico, tratamos de avanzar con terapias innovadoras, lo que no significa que contemos "ya" con una cura.

Es fundamental que desde el mundo académico e investigador, las empresas y los medios de comunicación se traslade la información adecuada a los miles de pacientes que sufren de esclerosis múltiple. Tratemos de dar contexto, de contar que estamos estudiando este fármaco y que aún necesitamos años para conseguir que pueda ser aplicado en la práctica clínica. Es difícil, pero seguimos intentándolo a pesar de todo.