Esta semana ha caído una de las bombas más grandes del año en forma de noticia: Lenovo compraba Motorola a Google, del día a la mañana, tras un rumor fugaz precedido rápidamente por la aplastante noticia. La venta no incluía las patentes que Google había adquirido sólo unos pocos años antes y se efectuaba por un 25% del precio que pagó Google para adquirir Motorola.

¿Las razones de venta de Google? Un escueto texto en el que se aleja mucho de dar alguna explicación convincente. La realidad es otra: Google teme a Samsung y quiere construir una relación más sólida con la surcoreana para que los servicios de Google sigan en el primer plano de los terminales Samsung y sigan apostando por Android. Pero dejando la nueva estrategia de Google de lado -sin olvidar que hubo un tiempo en el que el lema de esta compañía fue Don't be evil y que ahora queda muy lejos- veámos cuál es el futuro de la nueva Motorola, de la mano de Lenovo.

Lenovo, repite estrategia

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En lugar de construirse un nombre, Lenovo lo ha compradoLenovo ya lo hizo con IBM y lo vuelve a hacer con Motorola: necesita un nombre y en lugar de construirlo, decide comprarlo. ¿Es un movimiento inteligente? Desde luego que sí, el prestigio de Motorola tiene una clara tendencia creciente y dos productos estrella lo avalan: Tanto el Moto G como el Moto X son su principal seña de identidad y son dos productos de los que se ha hablado hasta la saciedad durante 2013 y se seguirá hablando (Especialmente del Moto G, que va a seguir cosechando muy buenos resultados de ventas.)

Así que era evidente que Lenovo iba a mantener esos dos productos y va a querer unir su filosofía de marca a lo ya mostrado por Motorola. Lenovo lo necesita, nadie en Europa conoce a Lenovo como fabricante de smartphones, mientras que en Asia vende más dispositivos móviles que en ordenadores. La compra de Motorola -y más por el precio pactado- ha sido un movimiento brillante que va a ayudar a que Lenovo llegue con muchísima fuerza al mercado occidental.

Mucho trabajo por delante

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Pero no todo son alegrías con esta compra. Motorola no es rentable y Lenovo va a tener que tomar decisiones que van a afectar a la propia marca: el principal atractivo del Moto X, por ejemplo, es que se definía como pieza de orgullo americano, construído en tierras estadounidenses. ¿Será posible seguir la misma estrategia? Probablemente no y los próximos Motorola sean manufacturados en Asia.

Lenovo tiene un gran reto por delante: consodilarse en el mercado occidentalDespués queda pendiente ver si Lenovo será capaz de conseguir el ritmo de actualizaciones de Android que ha conseguido Motorola de la mano de Google. Oficialmente siempre se ha dicho que Motorola no ha recibido ningún trato de favor con respecto a esto pero, ¿hasta qué punto podemos creerlo?

Y por último queda pendiente ver qué pasará con la gama baja. El Moto G ha marcado un precedente entre los teléfonos Android baratos pero falta saber si Lenovo va a seguir trabajando en esa línea para asentarse como la marca referencia en este nicho de mercado. Será muy difícil, teniendo en cuenta que ahora será Samsung quién tendrá ese trato de favor por parte de Google.

De hecho, el futuro de Lenovo y Motorola parece demasiado supeditado a los planes de Google y Samsung. El resto de fabricantes están en la misma situación: Google ha pasado a darle un trato de favor a los surcoreanos y poco se sabe en qué va a desencadenar todo esto. Al final será verdad que la unión de hardware y software es la única alternativa posible.