Uno de los grandes fails de 2013 en los que pusimos el foco hace unos días fue el caso de Xbox One y el requisito de estar conectada a Internet para funcionar. La verdad es que Microsoft no estuvo muy acertada con el lanzamiento de su consola de nueva generación; es cierto que al final replanteó su estrategia y escuchó a los usuarios pero las cosas podrían haber sido peores. Según ha comentado Phil Spencer, responsable de Microsoft Studios, durante una entrevista a la revista oficial de Xbox en Reino Unido, se pensó eliminar la unidad de disco Blu-ray de Xbox One.

La afirmación de Spencer, realmente, no sorprende mucho si tenemos en cuenta los pilares sobre los que se sustenta Xbox One. La consola de nueva generación de Microsoft aspira a ser algo más que un dispositivo para jugar y los servicios y contenidos online tienen muchísimo peso dentro del ecosistema de este dispositivo; por tanto, que se barajase la eliminación de la unidad óptica encaja bien dentro del esquema de contenidos que hemos visto en Xbox One. De hecho, si lo pensamos bien, la ausencia de unidad óptica también encajaba a la perfección con el DRM y la necesidad de conexión a Internet que, originalmente, Microsoft impuso en la consola.

¿Y qué es lo que cambió? ¿Por qué Microsoft decidió dejar la unidad óptica? Sobre el mes de marzo del año pasado, el equipo de Xbox en Microsoft tenía en mente una consola con una unidad de disco SSD que almacenase los juegos y contenidos descargados desde Xbox Live; sin embargo, tras el E3, existían opiniones enfrentadas y la realidad de los usuarios les hizo volver a analizar las cosas.

Uno espera que los juegos de las consolas de nueva generación sean grandes juegos; por tanto, es de esperar unos contenidos de gran calidad que requerirán mucho espacio. Teniendo en cuenta que un disco Blu-ray tiene una capacidad que oscila entre los 25 GB y 1 TB, tener que esperar una descarga así con las conexiones que habitualmente tenemos en casa solamente planteaba dos opciones: recuperar el formato físico o bajar la calidad de los juegos. Evidentemente, bajar la calidad era algo contraproducente así que optaron por retomar el formato físico aunque, eso sí, se dejaron algunos detalles por el camino.

La velocidad media de acceso a Internet sigue siendo muy baja como para prescindir del formato físico.

Poner a descargar un juego y tener que esperar horas para poder jugarlo no era, precisamente, la mejor de las estrategias a seguir. Está bien que las consolas nos den acceso a contenidos en la nube pero, si tenemos en cuenta las velocidades de acceso a Internet (según Akamai la velocidad media en España está en 5,2 Mbps y en México en 3,6 Mbps), las esperas no pueden ser eternas porque terminarían frustrando a los usuarios.

Obviamente, la idea de no usar discos físicos hace que resulten algo más lógicas las restricciones iniciales de Xbox One pero, aún así, una consola no tiene que ser un dispositivo que siempre esté conectado a Internet.

Parece que la tendencia es esta pero, personalmente, creo que esta senda acota mucho los escenarios de uso de estos dispositivos aunque, eso sí, hasta que no seamos capaces de descargar 50 GB en pocos minutos, la eliminación del formato físico en los juegos de nueva generación seguirá sin ser viable.

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