NASA

SalFalko (Flickr)

Hay situaciones que rozan el esperpento y la NASA está a punto de vivir una de ellas. Un ciudadano norteamericano, llamado Rhawn Joseph, ha decidido interponer una demanda ante un tribunal de California por no investigar "posible vida extraterrestre" en Marte, según reclama en su denuncia.

Hace solo unos días, el robot Opportunity detectaba en el planeta rojo una misteriosa roca blanca. El asunto no tendría por qué haber pasado de una mera anécdota de la investigación espacial, pero ha ido más allá. Como publica Joseph en su página web, la NASA debería explicar los "50 años de mentiras en la búsqueda de vida extraterrestre".

Y por ese motivo, el editor del polémico y sospechoso Journal of Cosmology ha decidido interponer una demanda judicial contra la NASA ante el Tribunal del Distrito Norte de California. ¿Miente la agencia espacial estadounidense? ¿Debería haber explorado un poco más la extraña roca blanca, prueba según Joseph de que existe vida en Marte?La denuncia en los tribunales debería quedarse en una mera anécdota

La respuesta es negativa. Si nos fijamos un poco más en la publicación que mencionábamos antes y que edita Rhawn Joseph, lo cierto es que estamos ante una revista de carácter pseudocientífico. ¿De dónde vienen nuestras sospechas? Una revista que se difunde sin ISBN y con un aspecto realmente "cutre", parece poco relacionada con publicaciones mucho más serias, como la propia Nature o Science.

La noticia de la demanda de Joseph a la NASA, sin embargo, sirve para dar un poco de notoriedad a sus trabajos. En mi opinión, la denuncia en los tribunales no debería ir más allá. Las pruebas que ha presentado hasta el momento la agencia espacial estadounidense confirman que la extraña muestra no es más que una roca blanca hallada en Marte.

La búsqueda de vida extraterrestre, tanto en el planeta rojo como en otros ecosistemas, sigue siendo una prioridad para la NASA y otras agencias internacionales. Sin embargo, parece que se ha puesto de moda ir a "contracorriente" de lo que dice la ciencia oficial, sin tener por qué demostrar nada y basándonos en meras especulaciones, como explicamos ayer en la polémica ley contra el timerosal de Chile.