La llega de los vehículos que prescinden de conductor está cada día más cerca. Continental nos demostró [su proyecto](http://alt1040.com/2013/12/futuro-continental) para que en 2025 el coche autónomo sea una realidad, Nissan trabaja en un [Leaf autónomo](http://alt1040.com/2013/10/nissan-leaf-autonomo) y marcas como Audi, Bosch y BMW no paran de enseñarnos pequeñas aplicaciones de esta tecnología como el [aparcamiento automático](http://alt1040.com/2014/01/aparcamiento-automatico-bosch). Pero **que el coche conduzca de una manera automática no significa que podamos dejar de prestar atención a la carretera**.

En el [CES](http://alt1040.com/tag/ces-2014?utm_source=self&utm_medium=nav&utm_campaign=actualidad) el coche autónomo ha sido, otra vez, uno de los protagonistas indiscutibles, pero más allá de lo que nos espera en unos años nos hemos preguntado **cuales son los límites** y si podremos, por ejemplo, dormir mientras *conducimos*. Visto lo visto con algunos proyectos, como el [SARTRE](http://alt1040.com/2010/11/sartre-pruebas-coches) de Volvo, que te permite estar totalmente distraído, **Audi quiso remarcar que en sus vehículos no lo van a permitir, al menos de momento**.

El conductor tiene la última palabra, por ello no podrás dormirte.

Audi convocó a [algunos medios](http://www.theverge.com/2014/1/8/5286598/what-happens-if-you-fall-asleep-in-a-self-driving-car-audi-knows) para realizar una prueba en la que iban a ver cómo funciona su versión de coche autónomo, o al menos una de sus aplicaciones. Para ello contaron con una pequeña flota con otros modelos de Audi y una escolta policial al no ser todavía legal este tipo de conducción. Más que probar un coche autónomo, los periodistas invitados pudieron *meterle mano* a una de sus funciones, un asistente de tráfico con el que el vehículo circula completamente solo por debajo de 45 km/h. Ideal para las grandes ciudades.

Los responsables de Audi plantearon una prueba diferente, no solo comprobar la eficacia del sistema sino ponerlo a prueba. Para ello, el conductor de uno de estos vehículos cerró los ojos y el sistema avisó, 10 segundos más tarde, con **una fuerte alarma acústica** para que el piloto abriera los ojos y volviera a prestar atención a la carretera. **Cuando eso no funcionó el vehículo se detuvo automáticamente**, en medio de la calzada y activó la señal de emergencia (la función *warning* de los intermitentes). Si esto hubiera sucedido en la vida real el sistema podría haber llamado a emergencias por si acaso el conductor hubiera sufrido un desvanecimiento.

Estos sensores están formados por una serie de cámaras y un complejo sistema informático que podrían equiparse en cualquier momento en todos los modelos que Audi tiene en su catálogo. El problema no es la tecnología sino la legislación y es que la Convención de Viena sobre circulación por carretera, que se utiliza en todo el mundo menos en EE.UU y en China, **prohibe la conducción autónoma**, aunque los responsables de los fabricantes presentes en el CES avisaron que esto podría cambiar, aunque tomará tiempo.

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