La llega de los vehículos que prescinden de conductor está cada día más cerca. Continental nos demostró su proyecto para que en 2025 el coche autónomo sea una realidad, Nissan trabaja en un Leaf autónomo y marcas como Audi, Bosch y BMW no paran de enseñarnos pequeñas aplicaciones de esta tecnología como el aparcamiento automático. Pero que el coche conduzca de una manera automática no significa que podamos dejar de prestar atención a la carretera.

En el CES el coche autónomo ha sido, otra vez, uno de los protagonistas indiscutibles, pero más allá de lo que nos espera en unos años nos hemos preguntado cuales son los límites y si podremos, por ejemplo, dormir mientras conducimos. Visto lo visto con algunos proyectos, como el SARTRE de Volvo, que te permite estar totalmente distraído, Audi quiso remarcar que en sus vehículos no lo van a permitir, al menos de momento.

El conductor tiene la última palabra, por ello no podrás dormirte.

Audi convocó a algunos medios para realizar una prueba en la que iban a ver cómo funciona su versión de coche autónomo, o al menos una de sus aplicaciones. Para ello contaron con una pequeña flota con otros modelos de Audi y una escolta policial al no ser todavía legal este tipo de conducción. Más que probar un coche autónomo, los periodistas invitados pudieron meterle mano a una de sus funciones, un asistente de tráfico con el que el vehículo circula completamente solo por debajo de 45 km/h. Ideal para las grandes ciudades.

coche autónomo

Los responsables de Audi plantearon una prueba diferente, no solo comprobar la eficacia del sistema sino ponerlo a prueba. Para ello, el conductor de uno de estos vehículos cerró los ojos y el sistema avisó, 10 segundos más tarde, con una fuerte alarma acústica para que el piloto abriera los ojos y volviera a prestar atención a la carretera. Cuando eso no funcionó el vehículo se detuvo automáticamente, en medio de la calzada y activó la señal de emergencia (la función warning de los intermitentes). Si esto hubiera sucedido en la vida real el sistema podría haber llamado a emergencias por si acaso el conductor hubiera sufrido un desvanecimiento.

Estos sensores están formados por una serie de cámaras y un complejo sistema informático que podrían equiparse en cualquier momento en todos los modelos que Audi tiene en su catálogo. El problema no es la tecnología sino la legislación y es que la Convención de Viena sobre circulación por carretera, que se utiliza en todo el mundo menos en EE.UU y en China, prohibe la conducción autónoma, aunque los responsables de los fabricantes presentes en el CES avisaron que esto podría cambiar, aunque tomará tiempo.