electricidad invisible

Estamos rodeados de elementos alimentados con electricidad, móviles, tablets, portátiles y ahora tenemos al coche eléctrico como un la alternativa al vehículo tradicional. Pero a los problemas de este tipo de vehículos, escasa autonomía, alto coste y un elevado tiempo para la recarga de sus baterías, se le une un problema que comienza a aparecer en determinados foros de usuarios de vehículos eléctricos. El consumo de electricidad invisible necesario para poder mantener las baterías a una temperatura de funcionamiento adecuada o los servicios de gestión remota, caso de Carwings para el Nissan Leaf.

En los coches convencionales si los dejamos parados mucho tiempo estamos ante el riesgo de quedarnos sin batería al tener que alimentar diferentes sistemas de mínimo consumo, como el reloj, por ejemplo. Pero en un coche eléctrico este consumo invisible es aún mayor y como la autonomía depende totalmente de la carga de las baterías, perder un pequeño porcentaje de ella por dejar el coche aparcado es un pequeño problema.

La pérdida puede ser hasta del 1% cada día.

Esta pérdida, si usamos el coche eléctrico cada día, o de una manera habitual, no es para nada significativa, de la misma manera que en un coche convencional tampoco estaríamos ante un problema grave, pero si dejamos el coche estacionado durante un largo periodo sí que podemos encontrarnos como la carga de la batería ha descendido bastante. Por ello, los fabricantes más importantes de coches eléctricos tienen instalado un sistema de hibernación similar al de los ordenadores.

Batería de un Nissan Leaf

Es bastante lógico que se necesite una pequeña cantidad de energía para mantener algunos sistemas activos e incluso para garantizar que la vida de las baterías no se ve mermada por unas condiciones climatológicas extremas o por la falta de uso. Imagina que vives en un clima muy frío y tienes que dejar tu coche eléctrico aparcado en la calle durante unas semanas, por el motivo que sea, no quieres que al volver te encuentres con que las baterías no funcionen de una manera correcta, o que se han deteriorado.

Todos los fabricantes de vehículos eléctricos recomiendan que al llegar a casa enchufemos el coche a la corriente eléctrica, aunque no vayamos a cargarlo. El primer motivo es para que la energía que se necesita para mantener ciertos servicios del coche no se tome de la baterías y en segundo lugar porque esa energía se sacaría directamente del puesto de recarga, evitando ciclos de carga innecesarios a la batería.

Amortizar la compra de un coche eléctrico no es tan rápido como nos venden.

Esto tiene un problema añadido. Cuando compramos un coche eléctrico lo hacemos porque queremos ahorrar, pero los costes no son tan reducidos como nos plantean los fabricantes. A la energía desperdiciada a la hora de la recarga, porque no todo lo que consumamos de electricidad va a parar a las baterías del coche, hay fugas que se pagan y que hay que contabilizar a la hora de evaluar el impacto económico de recorrer cada 100 kilómetros, hay que añadir este consumo residual, que si bien en el día a día no supone casi nada, en un plazo de cinco años sí que podemos apreciarlo.

Por ejemplo, hace unos días Bjørn Nyland, un propietario noruego del Tesla Model S, hizo una prueba que confirma que el consumo de electricidad invisible es bastante importante. Dejó su vehículo durante 27 días aparcado a temperaturas muy frías, propias del invierno en Noruega, con un autonomía estimada de 347 kilómetros. Cuando volvió al vehículo le quedaban 246 kilómetros de autonomía. Este consumo fantasma se llevó por delante 100 kilómetros de la autonomía, casi una cuarta parte de la capacidad real, por lo que, según estos datos, cada día que ha estado parado ha perdido un 1% de la capacidad total. Según Tesla, con el nuevo modo de hibernación este fallo se solucionaría.

Ningún fabricante de vehículos eléctricos publica los datos de este consumo de electricidad invisible y es imposible saber de una manera certera el impacto que esto supone para la amortización de este tipo de movilidad, seguramente sea mínimo, pero hay que tenerlo en cuenta.

Tras haber probado un buen número de coches eléctricos y de haber realizado sendos estudios sobre la viabilidad y el impacto económico de este tipo de vehículos, tengo que reconocer que no me preocuparía mucho por este consumo no declarado, me preocupa más que aproximadamente un 10-15% del coste de cada recarga de las baterías se pierde por fugas, por un cableado largo... Y eso si que es un coste que puede echar para atrás a muchos compradores. Es complicado justificar desde el punto de vista económico la compra de un coche eléctrico, pero si tienes que sumarle diversos aumentos económicos la ecuación puede no salir tan ventajosa.

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