La Estrategia Digital Nacional México, a dos semanas de haber sido presentada oficialmente, se muestra ya en la opinión pública como un planteamiento incierto y con distintos puntos a mejorar. El proyecto, ambicioso y ambiguo, ya ha sido analizado por diversos especialistas del ramo, llegando más o menos a las mismas conclusiones: se trata de algo necesario para el país, pero lo que se ha presentado no aborda ni delinea con suficiente detalle los puntos que supuestamente busca integrar y resolver. El principal problema es la ausencia de una estructura firme y explícita, así como la inexistencia de procesos concretos que llevarían a obtener estas elevadas metas. Cómo podrán obtenerse 96 millones de conexiones adicionales, de dónde saldrán los dos mil millones de dólares necesarios para operar, cuál será la instancia responsable de todo, comenzamos un recorrido por algunos de los matices y opiniones en torno a esta iniciativa, que entre buenas intenciones y bosquejos, significa del futuro el país en materia de gobierno y desarrollo digital.

Estrategia, un término que queda grande

Estrategia Digital Nacional México

El texto completo, es en realidad más un borrador que un proyecto firme. Es una dinámica común y casi tradicional que ha sido seguida en administraciones anteriores, sin importar tanto el partido político de procedencia: se anuncia una agenda digital, se delinean ciertas metas, un escenario ideal, los objetivos esenciales, así como las funciones generales y la mayoría de lo descrito jamás se lleva a cabo; partiendo desde la propia base endeble de esta clase de planes, donde ni siquiera se consideran las instancias que serían responsables de cada función, el texto completo, la mayoría de las veces es más un borrador que un proyecto firme. Este, por desgracia, parece ser el caso para la Estrategia Digital Nacional; de acuerdo con Jorge Fernando Negrete, director de la consultoría Mediatelecom Policy & Law en entrevista con La Jornada, lo presentado por el ejecutivo carece de metas claras a alcanzar para el año 2018 ya que no es preciso sobre las instancias a cargo de cada rubro, ni de la estrategia real para lograr los 96 millones de conexiones adicionales de telefonía y banda ancha necesarias para alcanzar la alfabetización digital de la población. Lo que plantea la duda sobre si las metas propuestas son alcanzables, así como a qué costo y con qué recursos, humanos, monetarios y tecnológicos.

Uno de los puntos más criticados del documento de la Estrategia Digital Nacional, publicado el 25 de noviembre, es justamente su carencia de detalles específicos ya que no cuenta con plazos, ni costos, ni métricas, ni indicadores concretos, más allá del fijado a nivel internacional por la OCDE. Además de no asignar una figura administrativa, ni legal, que la respalde o dé soporte en un marco jurídico, enunciando únicamente la necesidad del trabajo conjunto de cinco Secretarías de Estado en correlación con sus cinco ejes rectores:

  • Acceso
  • Conocimiento
  • Innovación Ciudadana
  • Industria
  • Gobierno Digital

De manera tal que sin una construcción legal que la respalde la Estrategia Digital Nacional es, prácticamente, un anuncio de buenas intenciones con la proyección de un escenario ideal que supuestamente se logrará en un futuro, con una meta que buscaría superar a lo conseguido en materia de digitalización en otras naciones como Chile, Panamá, Argentina, Colombia y Costa Rica, quienes trabajaron por años con planes más concretos y sustentados. Con una penetración de 52% de la población mexicana con acceso a internet y los grandes pendientes legislativos de la presente administración, como la reforma en telecomunicaciones del Instituto Federal de Telecomunicaciones, el logro de lo prometido en esta iniciativa se antoja poco factible.

Las oportunidades y el costo

Estrategia Digital Nacional México

Se requieren 2,500 millones de dólares. La Estrategia Digital Nacional plantea que para 2018, México deberá llegar a la media del índice de digitalización establecido por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos –OCDE, el cual es de 59.2%, actualmente el país se ubica en el 37.05%, según su más reciente estudio que data del año 2011. El incremento de este índice depende directamente del grado de adopción y uso de las tecnologías de información en la nación a través de tres niveles: individual, empresarial y social; todo dentro de los cinco ejes rectores ya señalados. El proyecto, a cargo de Alejandra Lagunes, posee la ventaja relativa del tiempo, ya que cuenta con cinco años para lograr su cometido, teniendo un terreno fértil en las áreas de educación digital, salud a distancia y gobierno en línea. Sin embargo, el precio de la operación de la estrategia no será bajo, ya que se proyecta que la implementación de todo lo necesario para lograr las metas generales del proyecto tendrá un costo total aproximado de más de dos mil quinientos millones de dólares, según analistas, quienes toman como referencia lo invertido en otras naciones que en su momento emprendieron la misma travesía, tal como fue el caso de Colombia, Argentina y Chile, donde el proceso incluso se extendió hasta por una década.

México está ante un escenario complejo con la Estrategia Digital Nacional, tiene el tiempo en contra y está dando inicio a un proyecto que debió iniciar hace años. El documento rector para su implementación posee distintas carencias, huecos, ambigüedades y áreas de oportunidad, sin embargo puede aprovechar el camino recorrido por otras naciones para optimizar su recorrido y cuenta con cinco años para lograr sus cometidos. Resulta urgente el respaldo y robustecimiento de la estrategia, hacia metas, responsables y objetivos más concretos, de lo contrario tendremos un país todavía en el rezago, con mayor problemas y menos tiempo.

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