Desde hace años hemos estado convencidos de que los causantes de gran parte de la contaminación eran los motores alimentados con diésel pero con la llegada del downsizing y la inyección directa de gasolina la situación ha dado un giro de 180 grados. Los nuevos motores gasolina acaban de ser evaluados por el TÜV Nord ofreciendo unos resultados más que alarmantes.

El estudio se ha centrado en tres mecánicas, el Ecoboost de un litro de Ford, el 1.2 TCe de Renault y el 1.6 GDi de Hyundai-Kia, tres propulsores que están teniendo bastante éxito e incluso la opción de la marca del óvalo azul ha ganado muchos premios por estar considerado el mejor motor del año.

Las partículas suponen un elevado riesgo para la salud por su estrecha relación con la aparición de cáncer.

La medición se centraba en determinar cuantas partículas emiten estos nuevos motores que, como decía, son de nueva factura y se caracterizan por tener inyección directa y un cubicaje muy contenido. Todavía no existe una normativa que regule la cantidad de partículas que pueden emitir los nuevos motores gasolina y hasta 2017 no existirá una regulación en este apartado.

El test al que fueron sometidos los tres modelos se corresponde al (EC) 715/2007 que se encarga de evaluar la emisión de partículas contaminantes. Los resultados fueron desastrosos porque los tres emitieron demasiadas.

La UE reconoce que unas 406.000 muertes anuales se producen por las partículas cancerígenas.

Tras analizar los datos, los responsables llegaron a la conclusión de que las emisiones de partículas generadas por los nuevos motores gasolina con inyección directa eran 1.000 veces más que si tuvieran inyección indirecta y hasta 10 más que sus homónimos diésel. Estos últimos propulsores incorporan desde hace años filtros antipartículas para cumplir con las normativas de homologación pero los motores gasolina no están obligados y los ingenieros han hecho lo que han querido.

Añadir este filtro de partículas supondría un sobreprecio de unos 50-60 euros por vehículo según las estimaciones del ADAC (Allgemeiner Deutscher Automobil Club), un organismo que señala directamente a los fabricantes como los culpables de que la normativa actual no tenga en cuenta las emisiones producidas por los nuevos motores gasolina.

A partir del próximo año en Europa todos los motores tendrán que superar la norma Euro VI pero no será hasta 2017 cuando se active la norma Euro VIc. La diferencia entre ambas radica en que esta última igualará a nivel de emisiones de partículas los motores gasolina y los diésel, hasta entonces, tendremos que seguir respirando contaminación salvo que los fabricantes decidan actuar. Aunque parece que los beneficios económicos son más importantes que la salud.