Aunque parece ser que para arriesgarse a conocer la fecha definitiva hay que poseer algún tipo de clarividencia de fanboyismo rancio, la futura Apple Store de Sol no hace más que dejarnos sorpresas. La última es que en el mismo lugar donde todo el mundo asumía que el templo de la manzana abriría sus gloriosas puertas el imperio Mercadona, propiedad del valenciano Juan Roig, ha ido a poner su enésimo establecimiento. Un Mercadona que ha abierto "casi por sorpresa" como dicen los vecinos del barrio y que ha sido acogido con opiniones enfrentadas.

Para Alan Brito, residente en el centro desde hace varios años, la sopresa ha sido de todo menos agradable. Fanboy empedernido, está convencido de que pasar largas horas trasteando entre los Macs de prueba le otorga, de alguna manera, algún tipo de superioridad por encima del resto. "Mire yo vengo al menos dos veces por semana" confiesa "No sólo para hacer cola cuando se lanza un nuevo iPhone sino ya sabe, por estar. Mis amigos superan la crisis de los 40 jugando al pádel, yo me quedo mirando el MacBook Pro Retina mientras pienso 'No lo necesitas', 'No lo necesitas'". Francisco Rupto, en cambio, ha visto el movimiento con mejores ojos "A la Apple Store se va cada mucho tiempo, como tiene que ser, en cambio al Mercadona los vecinos vamos a bajar casi todos los días. Que si unas natillas, que si las patatuelas de media tarde, que si unas chuletas para la cena. Hacía falta otro supermercado en el barrio".

El nuevo establecimiento cuenta con carnicería, con frutería, pescadería y todo un pasillo para los ultracongelados, un movimiento que ha sido visto por los solteros del barrio con mucho agrado. Sobre las reacciones en Cupertino ante este inusual movimiento de Mercadona se sabe más bien poco, como es costumbre. Entregados de lleno en la campaña Navideña, ver cómo las largas hileras de iPhone 5s resplandecientes han sido sustituidas por pizzas para microondas tiene que haber sido un duro golpe para el bueno de Tim Cook y los suyos.