Nota aclaratoria: esta entrada fue publicada un 28 de diciembre, con motivo del Día de los Santos Inocentes.

El fenómeno de las adicciones sigue generando miles de investigaciones científicas desde hace décadas. Y es que todavía no hemos logrado saber del todo por qué las personas se vuelven adictas, y mantienen durante un tiempo una determinada conducta, a pesar de que esta suponga un comportamiento autodestructivo hacia sí mismas o hacia las personas cercanas.

En particular, resulta interesante conocer las bases neurobiológicas que fundamentan las adicciones. A día de hoy, la teoría del Premio Nobel Eric Kandel es bastante aceptada: la conducta adictiva se origina como la suma de factores genéticos y ambientales de una determinada persona. Nuestro ADN, por tanto, no podría explicar en exclusiva el desarrollo de comportamientos adictivos, sino que las diferentes condiciones socioculturales de nuestro entorno también influirían sobre hipotéticas adicciones.

Nuestro entorno influye en las adicciones

Si tomamos como cierta la hipótesis de Kandel, las adicciones estarían muy influidas por el ambiente en el que vivimos. En cierta manera, los avances tecnológicos, a pesar de su indudable beneficio, también pueden causarnos problemas. En un reciente trabajo de investigación del diario El Mundo, se citaban como gadgetopatologías algunos problemas de salud derivados del uso de smartphones o tablets.Los novedosos dispositivos pueden provocar problemas de salud importantes

Las adicciones a ciertas marcas podrían relacionarse con el conocido síndrome del miembro fantasma, la enfermedad del pulgar de Blackberry o las contracturas provocadas por nuestro iPad.

La tecnología es buena si se usa con la suficiente mesura. Sin embargo, la moda de disponer del último dispositivo del mercado puede generar problemas de ansiedad graves, que finalmente provocarían adicciones importantes a ciertos productos.

Apple
Chad Podoski (Flickr)

En los conocidos foros de Mac Forums, un usuario relataba su experiencia directa al adquirir productos de la conocida marca Apple. Él reconocía que tenía un problema importante, pues solo una semana después de adquirir su MacBook Pro, sentía que necesitaba comprar más dispositivos de los de Cupertino. He aquí el problema: cuando la necesidad se convierte en un impulso psicológico fuerte.

Ugh... I hate being that guy, but after a week with my MacBook Pro, I'm feeling this bug to have all Apple everything. I'm sure you'll all say, it's normal, but is it really designed to create that effect? But here I am with a Blackberry phone and an Android tablet, and I can't help but feel like I need an iPhone (again) and an iPad, just to better enjoy the overall user experience. I think I want the ease of syncing between devices and having all my machinery speak the same language. Windows never gave me that opportunity.

Tan importante es la adicción a determinados dispositivos móviles, que ya son varios los proyectos internacionales de investigación que tratan de desarrollar herramientas para prevenir, evaluar y en su caso tratar estas conductas negativas. Un ejemplo imprescindible es el sistema de valoración de la adicción a smartphones, una metodología implementada por científicos coreanos, difundida en la conocida revista PLOS One en febrero.

Sin embargo, no debemos olvidar que las famosas adicciones tecnológicas mantienen un denominador común: la impulsividad. Un criterio que nos adelantaba el usuario del foro ya citado, pero que se reafirma con un interesante caso judicial sucedido en Estados Unidos.El abogado Chris Servier demandó a Apple en julio por un caso de adicción

Un abogado demandó a Apple en julio por provocar un curioso caso de adicción: Chris Servier no podía parar de ver pornografía en su Mac. Aunque la situación parece surrealista, lo cierto es que la demanda judicial pedía que Apple implementara un filtro para bloquear cualquier contenido pornográfico en sus dispositivos. Como vemos, el problema aquí no era el material porno, sino la herramienta utilizada para verlo.

La adicción a Apple, por tanto, puede ocasionar problemas graves, incluso rupturas de pareja, como sucedió en el caso de Servier. El mismo Tim Cook lo admitió en una entrevista: «el iPad puede resultar tan adictivo como una droga, ya que puede provocar que tengamos necesidad de adquirir otro dispositivo de Apple». Y en este contexto, resulta urgente tomar medidas.

Nuevo tratamiento para frenar las adicciones tecnológicas

Para evitar casos como los que hemos mencionado, la medicina no ha parado de buscar posibles tratamientos que puedan frenar, o al menos, ralentizar la aparición de estas conductas adictivas. El conocido fanatismo por Apple, por tanto, ha comenzado a evaluarse como un problema de salud real.

El tratamiento con flores de Bach podría reducir la adicción a productos de AppleEn este sentido, un nuevo fármaco producido por la compañía india Dextrous Innovators podría ayudar a mejorar el comportamiento de estos pacientes. Su fórmula magistral se basa en la utilización de flores de Bach, un conocido remedio homeopático, recomendado por especialistas de la talla de James Randi.

El uso de este tratamiento, preparado a partir de agrimonía, alerce y hojaranzo común, podría reducir los casos de adicciones a productos de Apple. Aunque no estará disponible en el mercado europeo hasta finales de 2015, cuando se regule a través de la Agencia del Medicamento y el Ministerio de Sanidad español, parece que los primeros resultados clínicos convencieron a la mismísima Ana Mato.

La política española reconoció que el ejecutivo de Rajoy está convencido de que «no hay cosa que tenga más valor que una medicina que cura enfermedades». Las flores de Bach podrían ser la solución perfecta para el famoso fanboyismo. Quizás en el futuro también consigamos un tratamiento para cualquier persona fandroid. Así quizás evitemos dejar cosas pendientes, al estilo de Walter White.

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