Hace unos días, Celularis dio un mensaje claro: Google está matando AOSP. Lo evidencian hechos como que Android 4.4 KitKat no incluye el navegador por defecto que traía hasta ahora, en favor de Google Chrome, o el empuje a la experiencia Google más que experiencia Android que se está empujando por varios frentes, empezando por el Nexus 5. Google, como cualquier empresa, está priorizando lo que le da beneficios y cuota de usuarios de sus servicios frente a un proyecto que básicamente hacía por amor al arte.

Hace unos meses, este verano pasado, dimitió de su puesto el que fuera principal responsable de AOSP, Jean-Baptiste Querú. Según él, porque no le estaban dejando hacer su trabajo, que básicamente es hacer Android libre. El motivo oficial fue que Google no pudo publicar la imagen de fábrica del Nexus 7 2013 por un problema con Qualcomm, quien se negaba a hacer públicos los drivers gráficos de sus chips. Más adelante, Google consiguió un acuerdo con Qualcomm y las imágenes ya son públicas. Pero ya había cierto pesimismo no manifestado que empezaba a descender en el ambiente para los defensores de AOSP: algo ocurre en Google. Android empieza a tener más de Google que de Android.

CyanogenMod - CyanogenMod - CyanogenMod - CyanogenMod

La mencionada ausencia de un navegador de serie en Android 4.4 KitKat implica que o los fabricantes deberán pasar por caja y pagar por incluir Chrome, según rumores, o desarrollar uno propio. Así es como cobran sentido las tan criticadas (por mí el primero) capas de personalización. Al margen de que su implementación sea buena o mala (o pésima), así como su diseño, sí, tiene sentido que los fabricantes se estén preparando para un futuro próximo en el que ya no puedan contar con un Android como el de antes. Y así es como cobra protagonismo un actor que hasta ahora era un mero extra: CyanogenMod.

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Para empezar, porque hay fabricantes interesados en vender terminales con CyanogenMod de serie, o al menos dándole al usuario la posibilidad de escoger esta ROM. Un ejemplo, el reciente Oppo N1 CyanogenMod Edition, que de hecho hoy ha confirmado su llegada el 10 de diciembre a Europa y América. Un smartphone que pasará bastante desapercibido, pero que quizá en un futuro tenga un lugar reservado en los foros y lugares de debate de la telefonía móvil como el smartphone que abrió una tendencia. Con un Android de stock más pensado en redituar a Google, lo raro sería no ver más fabricantes interesados en CyanogenMod. Especialmente los más pequeños que no han podido hasta ahora crear su propia capa de personalización completa, al estilo Sense o TouchWiz, o incluso un fork.

Mientras tanto, CyanogenMod se ha convertido en empresa, creciendo respecto a la comunidad de desarrollo original que era. 2014 será, relativamente, su año. Quizás finalmente no sea así, al fin y al cabo hace un año se escuchaban bastantes "2013 será el año de BlackBerry". Y hablando de desastres, lo de AOSP habrá que seguirlo bien de cerca. No se le podría culpar a Google si finalmente todo acaba como parece que acabará, pero los defensores del maniqueo "Android es libre" tendrán que buscarse alguna otra liana que abrazar. Mientras tanto, a CyanogenMod se le ha quedado el terreno más fértil que nunca. Si lo sabe aprovechar bien, y aliarse con ZTE, Huawei y compañía, 2014 realmente será su año.