Funcionarios de la Agencia de Seguridad Nacional están estudiando la posibilidad de conceder una amnistía a Edward Snowden para devolverlo a los Estados Unidos a cambio de la documentación que tomó de la agencia. Este movimiento tan sorprendente no tendría el apoyo del Departamento de Estado por el gran daño que sus revelaciones han causado a la seguridad nacional de los Estados Unidos.

El funcionario Richard Ledgett fue el que sacó a la luz esta posible amnistía a Edward Snowden afirmando que vale la pena tener una conversación con él. Ledgett está siendo considerado para conseguir un puesto de responsabilidad dentro de la agencia y sus palabras tienen bastante importancia por lo que puedan significar dentro de unos meses. Recordemos que el asilo concedido por Rusia a Snowden es de un año.

El director de la NSA, el general Keith Alexander, habló con la CBS sobre esta posible amnistía a Edward Snowden. Alexander mostró su preocupación sobre esta posibilidad argumentando que podría entenderse como una recompensa y un precedente muy negativo al incentivar las futuras filtraciones.

Algo está cambiando en la NSA.

Un gran número de altos representantes de las esferas más elevadas de los organismos de seguridad estadounidenses se han declarado en contra de la propuesta de Ledgett afirmando que esto sólo motivaría a futuros Snowden, como dijo el predecesor de Alexander en la NSA, Michael Hayden.

El portavoz del Departamento de Estado, Marie Harf, se apresuró a comunicar que las palabras de Richard Ledgett hay que tomarlas como una declaración personal. Lo que podemos sacar de este pequeño enfrentamiento entre altos directivos por la situación de Edward Snowden es que hay diferentes voces dentro de la agencia y no todas están a favor de los Estados Unidos.

El caso Snowden deberíamos tomarlo como algo que era necesario para la reforma de ciertas prácticas de la NSA, para que muchos organismos internacionales supieran a qué juega Estados Unidos y lo más importante, cómo mueve sus fichas. El pasado viernes un grupo de trabajo creado por la Casa Blanca proporcionó al presidente Barack Obama un informe recomendando 40 posibles reformas para algunas actividades de la agencia. Esto probablemente no hubiera sido posible hace unos años.

Esta amnistía de la que habla Ledgett tendría una aplicación muy sencilla. Snowden regresa a Estados Unidos pero debe devolver todo lo que ha robado y no puede volver a hablar del caso. El trato es demasiado bonito y aunque la intención es buena lo más probable es que no salga adelante, que la NSA demuestre que no tiene prisa en atraparle y sobre todo, que no le temblará el pulso.