Comentar, en pleno 2013, que cada vez somos "más móviles" no es decir nada nuevo y es algo que vemos cada día a nuestro alrededor. Smartphones y tablets se han colado en las oficinas, hemos cambiado los ordenadores de sobremesa por equipos ultraportátiles y, por supuesto, contamos con múltiples tecnologías inalámbricas que nos permiten conectarnos a Internet. En plena expansión del 4G, ya estamos pensando en definir la siguiente generación y exploramos la posibilidad de mejorar la cobertura mediante redes híbridas que combinan distintas tecnologías de acceso; un amplio abanico de tecnologías de acceso al que pretende incorporarse un nuevo estándar: IEEE 802.22, también conocido como Super Wi-Fi.

Super Wi-Fi es un estándar que no es muy antiguo y se trabaja en el desarrollo de sistemas que soporten esta tecnología de acceso desde el año 2011. ¿Y por qué se llama Super Wi-Fi? ¿Tiene algo que ver con las redes Wi-Fi convencionales? El estándar IEEE 802.22 que define esta tecnología de acceso solamente coincide con el 802.11 (las redes Wi-Fi que usamos a diario) en que se trata de una tecnología de acceso vía radio pero, dejando esto a un lado, nada tienen que ver más allá de contener "Wi-Fi" en su nombre.

Si las conexiones Wi-Fi que usamos trabajan en la banda de los 2,4 GHz (o 5 GHz en el caso de 802.11a), Super Wi-Fi (al igual que se persigue con LTE) baja la banda de frecuencia hasta las centenas de MHz; es decir, la banda de frecuencia que se utiliza para la transmisión de señales de televisión. ¿El motivo? Creo que nos lo podemos imaginar, cuanto menor es la frecuencia menor es la atenuación de la señal y, por tanto, más inmune es a obstáculos (paredes) y más distancia se puede cubrir (ampliando el rango de cobertura).

Concretamente, Super Wi-Fi plantea el uso de las bandas de frecuencia libres que separan los canales de televisión; una porción del espectro que no se aprovecha y que se podría usar para comunicaciones de datos con un amplio rango de cobertura. Si para cubrir un campus universitario con Wi-Fi es necesario el despliegue de múltiples puntos de acceso para garantizar la cobertura, con Super Wi-Fi se usaría únicamente una antena omnidireccional y un transceptor a modo de única estación base (con la consiguiente simplificación del esquema).

Super Wi-Fi - Hotspot con laptop
Emilio Labrador en Flickr

Las promesas de Super Wi-Fi

Con este planteamiento, uno se puede imaginar las ventajas de esta tecnología de acceso: buena cobertura (hasta 8 kilómetros si lo comparamos con los 100 metros del Wi-Fi a 2,4 GHz), reducción de las infraestructuras necesarias y, claro está, optimización del uso del espectro radioeléctrico.

Con esta tarjeta de presentación que emana tanto optimismo, rápidamente se pusieron en marcha estudios y proyectos piloto para poner en marcha redes con esta tecnología. Universidades y colegios de Estados Unidos han sido los primeros en abrazar Super Wi-Fi con la idea de ofrecer acceso inalámbrico sin sembrar un campus o un edificio de puntos de acceso y, según parece, alrededor de 500 instituciones educativas comenzarán a probar esta tecnología.

Super Wi-Fi también podría ser la base con la que realizar el despliegue de redes de acceso y romper con la brecha digital en zonas en las que los operadores no realizan inversiones porque no las consideran rentables. Google presentaba ayer en sociedad uno de sus proyectos solidarios, Project Link, con el que pretende desplegar fibra óptica en África; una obra costosa que con Super Wi-Fi se podría simplificar (aunque, eso sí, el caudal de acceso sería muchísimo menor).

¿Y tiene una aplicación real?

Reconozco que me gustaría ver este tipo de redes en funcionamiento para ver si, realmente, son tantas las ventajas que se prometen en este estándar.

Empresas como Declaration Networks están impulsando el uso de estas redes White Space (nombre que reciben las bandas de frecuencia que separan los canales de TV) y se han convertido en un referente en Estados Unidos sobre esta materia y Microsoft o Google también están impulsando esta tecnología de acceso y forma parte del AIR.U Consortium que trabaja en el desarrollo e impulso de Super Wi-Fi.

Sin embargo, hay algunos aspectos que hacen que el modelo no sea tan sólido como, quizás, pretende aparentar. Para empezar, estamos hablando de un estándar nuevo y una nueva tecnología de acceso; esto se traduce en que los equipos necesarios para conectar nuestro ordenador a estas redes no son algo estandarizado y, por tanto, son un periférico que tendríamos que adquirir. Dicho de otra forma, el chip Wi-fi de nuestro portátil no valdría y tendríamos que usar una tarjeta de acceso adicional conectada a un puerto USB (algo similar a lo que usan los usuarios que se conectan a redes Wi-Max).

Evidentemente, que Super Wi-Fi no sea un estándar de mercado también implica que tablets y smartphones tampoco soporten esta tecnología y haya que recurrir a soluciones intermedias como, por ejemplo, un dispositivo que haga de puente entre Wi-Fi y Super Wi-Fi.

Por otro lado, la gestión del espectro radioeléctrico es bastante compleja y el acceso requiere del uso de "otra tecnología". Según plantea Microsoft, y con bastante acierto; el uso de las bandas de frecuencia es distinto en cada región ya que, a diferencia de las bandas de uso libre (2,4 GHz y 5 GHz), existen concesiones y licencias que garantizan la exclusividad de un canal de frecuencias.

Por consiguiente, el usuario que quisiera conectarse a una red Super Wi-Fi necesitaría obtener información de qué frecuencia del White Space puede usar para la zona geográfica en la que se encuentra; una consulta que, según Microsoft, se haría a una gran base de datos situada en Internet y a la que, evidentemente, tendríamos que poder acceder para poder configurar adecuadamente nuestra tarjeta de acceso (y aquí parece que entran en juego las redes híbridas).

¿Es Super Wi-Fi el nuevo WiMAX?

Super Wi-Fi, desde un punto de vista teórico, puede suponer muchas ventajas en cuanto a cobertura o eficiencia de uso del espectro radioeléctrico; sin embargo, me hace recordar mucho a WiMAX en sus primeros años. WiMAX era una tecnología prometedora que facilitaba el despliegue de redes (sobre todo en entornos rurales); sin embargo, adolecía, entre otras cosas, del problema de los equipos de acceso: antenas receptoras o tarjetas de acceso para PC que no eran ni fáciles de conseguir ni tampoco eran baratas.

WiMax en MWC09 - Super Wi-Fi
JJ Velasco

WiMAX tuvo la oportunidad de copar el mercado, por ejemplo, en las zonas rurales; sin embargo, avanzó lentamente y sin una oferta comercial seria que estuviese destinada al gran público y, al final, el despliegue de 3G les terminó ganando la carrera.

Con LTE en expansión y el esperado refarming del espectro radioeléctrico para poder usar la banda de los 900 MHz, a pesar de las bondades de Super Wi-Fi creo que esta tecnología de acceso viene predestinada al fracaso aunque su fundamento sea interesante. Al final, el mercado es el que termina imponiendo sus estándares y criterios y si los dispositivos de consumo (tablets, smartphones o PCs) vienen con soporte Wi-Fi o LTE, la necesidad de hardware adicional desmontará el modelo de Super Wi-Fi.